///Juan Pablo II visita Madrid

Juan Pablo II visita Madrid

Firma: Por Álvaro Ramos (alumno de 3ºESO A del IES Valle de Piélagos de Renedo) y Laura Lavín (alumna de 1º Bachillerato del colegio Nuestra Señora de la Paz).

El primer fin de semana de mayo el papa Juan Pablo II visitó la capital de España. A lo largo de su visita el pontífice realizó un encuentro multitudinario con los jóvenes en la base aérea de Cuatro Vientos y canonizó a cinco beatos españoles. Esta ha sido la quinta visita del jefe de la iglesia católica romana a España, y desde las aulas, dos estudiantes comentan lo que ha supuesto para ellos esta visita que vieron por televisión.

 

La visita del Papa a Madrid
Por Laura Lavín, alumna de 1º Bachillerato del Colegio Nuestra Señora de la Paz

La venida del Papa a Madrid fue para la santificación de cinco españoles. Ante un evento tan importante como éste, acudieron personas para mostrarle el agradecimiento por su visita. Al mismo tiempo es una manifestación del afecto a su persona y un gesto de comunión con la Iglesia.

El pasado sábado 3 de mayo llegó a España Juan Pablo II. Esa misma tarde se reunió en el aeródromo de Cuatro Vientos con los miles de jóvenes de todas las provincias españolas que quisieron ir a verle y lo estuvieron esperando desde las 12 del mediodía.

Al día siguiente, domingo, celebró la Santa Misa en mitad de la Castellana, para todos los que allí estuvieron. El papa ha recibido una gran aceptación entre los jóvenes y les ha conquistado, por decirlo de alguna manera.

A mi me hubiese gustado ir para haberle visto, haber rezado con él, escucharle… La verdad es que nunca he tenido la suerte de poder verle en persona y esta podría haber sido una buena oportunidad, pero no la pude aprovechar. También me hubiera gustado gritar muchas veces que le quiere todo el mundo, que viva el Papa. Ver como me sonreiría, cómo me saludaría con los brazos abiertos.

Quiero agradecerle que haya venido, con su edad, con su enfermedad, con su cansancio, a vernos, a escucharnos, a hablarnos de Dios. La verdad es que por la tele se ve mejor: más de cerca, con mejor sonido, sin apretujones, en un cómodo sofá, con cuidado de no mancharlo con la coca cola. Pero no es lo mismo porque no estas allí presente. Es como si digo que he visto la Torre de Pisa, porque tengo una postal.

En todas las parroquias organizaron viajes de ida y vuelta. Hay familias enteras que fueron en coche. Otros fueron con sus amigos, o con su asociación. Quién sabe si no habrá sido la última vez que podamos ver de cerca de Juan Pablo II. Ahora es menos joven, menos fuerte, menos ágil. Ahora nos necesita más. Y yo creo que ahora le queremos más.

Un logotipo compuesto de tres partes ha simbolizado la visita del Papa.

 La barca: representa a la Iglesia, guiada visiblemente por Pedro y su sucesor el Papa. Jesús nos invita a remar mar adentro, a no quedarnos en la orilla de la comodidad o del miedo. Aunque haya dificultades, hemos de anunciar el Evangelio en la sociedad de hoy y ser testigos de Jesucristo.
La vela: tiene la forma del mapa de la Iglesia de España, abierta al soplo del Espíritu Santo.
La cruz: es el eje del cristianismo, es la fortaleza y la esperanza del cristiano. Es el mástil de la Iglesia.

Este es un acontecimiento único, casi en los inicios del nuevo milenio, que dejará una huella profunda en todos, dada la oportunidad de unirnos de algún modo a un evento especial y lleno de sentido.

 

Visita del Papa a España
Por Álvaro Ramos. Alumno de 3ºESO A del IES Valle de Piélagos de Renedo.

La visita del Papa, a mi modo de ver, es enriquecedora a nivel de nuestra religión católica. Es un hombre que tiene muy buena relación con la gente joven, y nosotros, los jóvenes, lo sabemos, ya que lo queremos mucho. Casi a todos los países donde acude, tiene un tiempo para dedicárselo a jóvenes como nosotros.

Aparte de canonizar a los cinco beatos, como estaba previsto, aprovecha para recibir a toda la familia real, al presidente del gobierno y también a la oposición.

Nos quiere dar unas palabras de aliento en cuanto al terrorismo y aconsejar que las ideas que tenemos no se pueden imponer por creer que son las mejores, para hacerlo democráticamente hay que exponerlas.

Aparte de todo esto me parece que el Santo Padre está ya muy cansado y muy deteriorado, aunque en él vemos el vivo retrato de una persona incansable e imparable y que nos da ejemplo de que hay que luchar, pero yo pienso que debería «jubilarse» y descansar en su Polonia natal, que es lo que les gusta a todas las personas ancianas.

2019-10-23T11:31:03+00:00 21 May 2003|Categorías: Hemeroteca, Revista Nº 39|Etiquetas: , |

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