IES José del Campo: una gran familia en un pequeño instituto cuyo nombre recuerda a un gran hombre de la zona; esa es la definición que nos dan de su centro las alumnas que han realizado este reportaje.

Aquí, en Ampuero, tenemos la suerte de disfrutar de los paisajes del valle del Asón con sólo asomarnos a la ventana. Somos un instituto pequeño, una gran familia. Este año hay un total de 675 alumnos entre estudiantes de ESO (329), de Bachillerato (137) y de Formación Profesional (209).
En cuanto a nuestros sufridos profesores, soportamos alrededor de 62, imaginaos la paciencia que tenemos. En fin, que no nos podemos quejar con una media de 1 pastor para cada 10 corderitos, aunque siempre se echa de menos algo (ya sabe nuestra amiga Sofía de que hablamos), los espacios.

Eso si, somos pequeños pero muy apañaditos.
En Bachillerato tenemos dos modalidades: Humanidades-Ciencias Sociales y Tecnológico.
Además nuestras posibilidades en Formación Profesional son una maravilla en cuanto a instalaciones, medios y variedad:

Garantía Social:
· Operario de Construcciones Metálica en Aluminio
Ciclos de Grado Medio:
· Mecanizado
· Gestión Administrativa.
Ciclos de Grado Superior:
· Administración y Finanzas
· Mantenimiento de Equipo Industrial.

Chulis ¿eh? Pues además, hay prácticas en empresas de la comarca que apoyan a los alumnos para terminar su formación.

En fin no os doy mas la turra que todavía os quedan muchas cosas, pero os voy a dejar con una serie de incógnitas:
¿Por qué nos llamamos «José del Campo» y no «Pepito el de los Palotes»?, ¿Cómo somos por dentro? y sobre todo ¿Cuáles son nuestros Expedientes X?.

No lo olvidéis, la verdad esta ahí fuera, digo…

…a continuación.

 

¿Quién era José del Campo?

El nombre de nuestro instituto «José del Campo» trae consigo el recuerdo de un gran personaje de nuestra región.

Fue sacerdote de la Parroquia de Ampuero durante 27 años, seis de ellos como párroco, y dedicó gran parte de su vida a conseguir que los jóvenes de la zona adquirieran la formación académica necesaria para desenvolverse en el mundo laboral.
Él fue capaz de crear una institución que, como primer objetivo, tenía la formación de los alumnos en el campo del metal.
Pero no se detuvo aquí su labor: impartió clases de Lengua y Literatura y suplía todas las faltas de profesores que se produjeron en los comienzos del Instituto de Formación Profesional se encargó, mediante diversos actos, de reunir el dinero suficiente para construir un buen instituto, uno del que actualmente sus alumnos estamos orgullosos.

Pero lo que más orgullosos nos hace sentir, no es el edificio o la labor de este hombre, sino su trayectoria como persona. Todos los que le recuerdan, y sobre todo sus alumnos, veían en José del Campo, además de a un gran profesor, a un fantástico amigo.

Fue un gran acierto, ponerle este nombre a nuestro instituto. El nombre de una persona a la que todos tenemos mucho que agradecer.

El intrépido grupo de reporteras de este instituto, ha logrado entrevistar al «jefazo» de extraescolares y uno de nuestros «carceleros» favoritos: Juancar. Aquí les ofrecemos la exclusiva.

El equipo X: ¿Estudias o trabajas?
El bueno de Juancar: Trabajo.

EX: Y entonces ¿Qué haces en un instituto?
JC – Trabajar, por supuesto. ( Angelico, ¡que ingenuo!)

EX – ¿Y de qué trabajas?
JC – En la educación, se supone. (Se nos ponía serio)

EX- ¡Qué pena! Yo estaba buscando al jefe de extraescolares. ¿Lo conoces?
JC – ¡Para nada!

EX- ¿Qué piensas del aborto del caballito de mar?
JC – ¿…?

EX – Bueno, vale. Cuéntanos algo de las actividades extraescolares.
JC – Son numerosas, variadas….

EX- …múltiples y extraescolares.
JC – ¡Exacto!

Bueno, ese día no había quien se pusiese serio. En cuanto a actividades extraescolares, nuestro centro es bastante afortunado porque se mete en todas las movidas. Entre Juancar, los departamentos y la inquisición, digo…el Consejo Escolar, nos va muy bien, son muy enrollados.

Todos los años hay una excursión de fin de curso para primero de bachiller, pero además no suele quedarse ningún grupo sin alguna salida a museos, cuevas, teatro, etc.
Dentro del propio centro siempre hay algo interesante que ver, bien de los chicos de botánica y plástica o alguna exposición traída de fuera.

Para terminar, nuestras Reglas de oro:

  • El alumno no copia: recuerda.
  • El alumno no habla: intercambia ideas.
  • El alumno no masca chicle: fortalece sus mandíbulas.
  • El alumno no suspende: le suspenden.
  • El alumno no bosteza: se relaja.
    Y por fin…
  • El alumno nunca duerme en clase: reflexiona. 

Si queréis saber más de nosotros, podéis visitar nuestra página web. Tomad nota:
http://encina.pntic.mec.es/~rquint1/index.htm

Trabajo original