Sí, así es Camijanes, mi pueblo. Situado a orillas del río Nansa y en la parte occidental de la provincia de Cantabria.

Dicho pueblo pertenece al municipio de Herrerías, gobernado en la actualidad por Don José Francisco Linares Buenaga.
Este lugar cuenta con numerosos barrios, y todos ellos recogidos en una breve canción que los mayores de la localidad recuerdan de la siguiente manera: la Ribera, la Cotera, el Corral y la Tejera. La Reyerta, el Collau, la Presa y el Prau. Los Ollos, Trescudia, la Vega y el Hollu Llau. Mas con el paso de los años, algunos de ellos, como es el caso de la Reyerta, ha desaparecido. Pero también ocurre lo contrario con los recientes barrios de la Central y las Cajigas.

A pesar de no tener demasiada población, este pueblo ocupa bastante territorio, dada la dispersión de sus casas.
El total de sus habitantes no supera la centena, y en su mayoría es gente anciana, afable y de cordial comportamiento. Desde hace unos años la población no aumenta, sino que disminuye por causas debidas al envejecimiento progresivo de sus habitantes.

Los residentes de este poblado se dedican al sector primario, destacando las actividades agrícolas y ganaderas. Los cultivos se destinan al ganado. Se siembran maíz, vallico y nabos con el fin de alimentar al ganado; y patatas, alubias y hortalizas para las personas. Los animales que pastan en estas productivas tierras son principalmente vacas, aunque también pueden encontrarse cabezas de ganado ovino, caprino, caballar, porcino y aves de corral.

Al recorrer la grandeza y frondosidad de los bosques que crecen en el territorio, se atisba entre arbustos y maleza los restos arquitectónicos de la capilla de «Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción», que forma parte del barrio de la Presa, y que ha pasado a propiedad privada de un nativo de la Tierra. En la construcción religiosa se celebraba una misa cada mes de Diciembre, y para más concretar el octavo día. Con el paso de los años esta tradición ha desaparecido.

De igual o mayor importancia fue otra capilla ya inexistente, cuyas bases se asentaron posiblemente en los prados de Santa Marina, que pertenecieron al Collao. Dicha capilla debía su interés a una obra realizada en oro, se trataba pues de una bolera (lugar en el que se practicaba y se sigue practicando el juego de los bolos). A pesar de no saber el origen de su denominación, el barrio de la Tejera cuenta con la presencia del «Invernal del Rey», pero quizás nunca un personaje de tan importante rango social haya pisado Camijanes.

Y al continuar nuestra andadura por torcos. cuestas y lombas de singular apariencia, aparece al margen del río «la central», nada más y nada menos que una central hidroeléctrica. Debe su importancia a la empresa a la que pertenece, Saltos del Nansa. Con la evolución ha pasado a depender del trabajo de una o a lo sumo dos personas, lo que crea una reducción de puestos de trabajo, por lo que la masa de juventud tiene que ir a la ciudad a buscar un digno puesto de ocupación.

Vamos a repasar a continuación a grandes rasgos algunas de las anécdotas y fábulas de la mitología de la localidad de Herrerías. Su credibilidad es dudosa, pero es muy extendida. Los seres más importantes eran el ojáncano y la anjana, que compartían terrenos de los alrededores de Lamasón y Peñarrubia. Antaño, estos valles estaban aterrorizados por los continuas y peligrosas amenazas de estos seres, mitad hombre, mitad animal.

Y para rematar este paseo por los caminos y callejas de esta aldea, se puede apuntar que la fecha idónea para visitar es el verano y poder aprovechar así la fiesta que es Agosto se celebra: San Román; aunque ningún momento es malo para emprender una ruta por el pueblo de Camijanes.

Si acudes en primavera verás los campos en flor; si lo haces en verano disfrutarás de su agradable temperatura ambiental y su proximidad a la costa; en otoño se caen las hojas y la hierba se cubre de una capa amarilla-rosada que le proporciona la caída; y en invierno puede caer una gran nevada en un corto instante de tiempo.

Trabajo original