Entre un padre y un hijo, adolescente, se puede ir alejando esa relación que han tenido cuando el hijo era pequeño: hablan, juegan, hacen casi todo juntos.

El problema: el hijo se hace mayor empieza a salir con sus amigos, cada vez llega más tarde y hace más vida fuera de casa que dentro de ella, los padres le avisan de que esté un poco más con ellos, porque en cuanto llega de la calle se pone a hacer los deberes o a ver la televisión,…

Este es un caso de adolescentes, algún otro puede ser totalmente diferente.
El niño se centra en la vida casera, al ordenador, la televisión o los libros, estudiar, vamos que llega momento en que puede llegar a aborrecer completamente salir a la calle. Los padres le repiten todos los días que salga a la calle pero él dice que no, que no y que no. Esta es la relación del niño que se relaciona demasiado con los padres.

Este es el último caso del que os voy a hablar, es el niño que hace la vida a medias no está mucho tiempo en casa, ni mucho tiempo en la calle, vuelve de estudiar hace los deberes, si tiene, se va a divertirse un rato a la calle, llega a casa y se sienta a leer con sus padres o a hablarles de como le ha ido el día.

En respuesta que cada adolescente es de una manera y no va a ser como a ti te gustaría que fuese.

 

Trabajo original