Los juegos de rol son un tipo de actividad rechazada y censurada por la sociedad, debido a su poco conocimiento sobre el tema. En el artículo se debaten los puntos clave que se suelen relacionar a la hora de atribuir el adjetivo de «peligroso» a dicha forma de entretenimiento.

Normalmente, cuando mencionamos juegos de rol, nos viene a la mente un grupo de adolescentes encerrados en una habitación, en torno a una mesa, con un gran tablero y dados en mano, llevando a cabo un misterioso ritual del cual desconocemos su funcionamiento. Cada uno interpreta un personaje sobrenatural y dotado de poderes inimaginables, que sólo él mismo domina.

Son muchos los misterios y mitos que rodean a los juegos de rol y, ciertamente, se fundan básicamente en el desconocimiento de la sociedad sobre este tema. Además, al ser practicados por grupos de amigos, núcleos cerrados en lugares privados, favorece que no se tenga un conocimiento exacto y real de en lo que verdaderamente consisten.
Todo aquello que es desconocido suele ser signo de desconfianza o temor para las personas, y esto es lo que ocurre con los juegos de rol. Tanto es así, que se cree que esto es algo más que un juego, donde la persona se involucra dentro del personaje de tal modo, que son sólo uno, siendo imposible distinguir quien es la persona y quien es el personaje. Pero esto no es todo, sino que convirtiéndose el jugador en el carácter al que interpreta, hereda también los poderes mágicos de aquél y todos las características adyacentes a él que sean necesarias para poder desarrollar «el juego».

Por otra parte, existen acusaciones más graves que han de tenerse más en cuenta, y es que se acusa a los juegos de rol de ensalzar la violencia, debido a las tramas y conflictos que presentan, y a que ayudan a desarrollar comportamientos obsesivos en los jugadores, incluso pueden desembocar en el suicidio. Y no solamente en el suicidio, pues conocemos casos en los que se han cometido asesinatos, como aquel joven que mató a su familia con una katana, creyendo ser el personaje de su videojuego favorito, el Final Fantasy.

Muchos comentarios se han hecho a cerca de esto y se ha abierto un gran debate en la sociedad en consecuencia. Debido a ello, el Centro para el Contr ol de Enfermedades, el Departamento de Sociología y la Universidad Albert Einstein han realizado estudios para demostrar si los juegos de rol pueden tener algo que ver con el desarrollo de estas patologías en la persona, y hasta ahora, no se ha encontrado ninguna relación concreta.

Los juegos de rol están basados en la literatura y en la historia, eso sí, ilustrados con un poco de imaginación, la que hace falta para poder llevar a cabo el juego, porque sino no resultaría tan entretenido. La violencia es algo preexistente a nosotros, no viene caracterizado por un simple juego. Lo que dicho juego desarrolla es un conflicto, en el que ciertas personas aprenden a base de resolverlo. No hay ganadores ni perdedores, es un trabajo en equipo.
No es correcto caracterizar a ningún jugador de obsesivo, siendo posible desarrollar obsesión por cualquier otro tipo de actividad, objeto o persona, por lo que este argumento tampoco es válido.

Seamos sinceros, no existen argumentos fundados para desestimar a este tipo de pasatiempo. El simple hecho de que no lo conozcamos no nos da derecho a rechazarlo. De hecho, existen muchos adeptos a los juegos de rol y cada vez hay más, incluso la edad de inicio en el rol aumenta cada vez más… Por algo será.

 

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