Antoine de Saint-Exupéry nos regaló en la primavera de 1943 un libro capaz de tocar el alma, abrir los ojos y acariciar nuestro corazón porque, en una época en la que la felicidad parece estar ligada al consumo, llega nuestro protagonista —de cabellos dorados y rostro sereno— para ponernos los pies en la tierra, devolvernos algo de inocencia y recordarnos que lo esencial es invisible a los ojos.

Esta es la historia de los niños y de las personas grandes, del mundo que nos rodea y de los planetas cuya superficie apenas alcanzamos a vislumbrar. Porque todos los personajes que El Principito encuentra hablan de nosotros… de quien se esconde ante sus problemas, del que busca poder sin comprenderlo, de quien acumula riquezas sin disfrutarlas o del que se aferra a la rutina como si fuera el destino. Es también una crítica a lo absurdo del mundo adulto, que nos recuerda lo mucho que tendemos a complicar lo sencillo, cuando en realidad basta con detenerse, mirar despacio y volver a encontrar al niño que todos llevamos dentro. El Principito no solo nos muestra las contradicciones de las personas mayores, también nos habla del valor de los lazos invisibles: la rosa nos enseña que amar es reconocer lo único entre lo común; y el zorro, nos afianza en la idea de que solo con tiempo y dedicación podremos comprender a quienes nos importan.

Esta novela es uno de esos clásicos que perduran en el tiempo, pues consigue que, sin cambiar una palabra, cambie su significado en base a quién y cuándo lo lea. Y si tú, que estás leyendo esto, pensaste alguna vez que era un relato llano, te invito a que te adentres de nuevo entre sus páginas e intentes recobrar la perspectiva inocente que dejamos en la infancia: esa mirada capaz de asombrarse con lo pequeño, de ver una boa donde otros ven un sombrero, de comprender que una flor puede ser única aunque existan mil más. Porque quizá, y solo quizá, esta historia nunca fue solo sobre un niño y sus viajes por el universo, sino sobre nosotros mismos y las verdades que dejamos caer en el olvido al crecer, y que El Principito nos susurra —desde su planeta— para que nunca las perdamos del todo.

Más información

–  El IES Doctor José Zapatero Domínguez es uno de los 36 centros educativos que participan en InterAula

https://www.culturagenial.com/es/lo-esencial-es-invisible-a-los-ojos/

‘El Principito’: Uso en formación ciudadana y pensamiento crítico

https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/el-principito/

Explorando ‘El principito’