Es tradición en los grupos de 1º de Bachillerato, al calor del estudio de la lengua y la literatura de la Edad Media en España, visitar San Millán de la Cogolla, en La Rioja. Tanto el monasterio de Yuso como el de Suso fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997 por ser la cuna del castellano y por su labor de conservación de un importante legado cultural: códices, arquetas-relicario de marfil, frescos y retablos. En Berceo, pueblo vecino, nació el primer poeta conocido de la lengua castellana, Gonzalo, quien aprendió las primeras letras en San Millán de Suso. Es una vivencia muy enriquecedora, de inmersión en una época lejana y difícil, el medievo, que el alumnado disfruta.
VISITA AL HISTÓRICO MONASTERIO DE YUSO
Por Eva Beglet, Álvaro González, Jana Rada, Jana Saiz.
San Millán de Yuso fue un monasterio románico de los siglos X y XI del que en la actualidad no queda ningún resto, y sobre el que se construyó entre los siglos XVI y XVIII el actual monasterio. Este acoge hoy en día en el convento de frailes a la Orden de los Agustinos Recoletos.
Cabe destacar que en este monasterio se encontraron las glosas emilianenses, los primeros textos escritos en lengua castellana con sentido, es decir, oraciones completas. Las glosas son aclaraciones o notas escritas por los clérigos en los márgenes de los textos en latín y “emilianenses” es el gentilicio de San Millán, el pueblo donde se ubica el monasterio. En la página 72, que siempre se toma de referencia, aparecen las primeras 43 palabras escritas en castellano: una oración dirigida a Dios, a la Santa Trinidad. Además, se encuentran las primeras frases escritas en lengua vasca, por lo que se piensa que el monje que lo escribió era vasco.

Un cantoral, manuscritos musicales de canto gregoriano del XVII y XVIII.
El monasterio alberga una serie de salas destacadas:
En primer lugar, la iglesia monástica que en su interior tiene algunos altares que servían para rendir culto a diferentes santos. Allí se encuentran el coro alto y el coro bajo donde destaca el facistol (atril giratorio donde se colocaba el libro durante el canto de la misa).
La sacristía es el lugar que se usa como vestidor. Lo más sorprendente es el techo, pintado por un artista cántabro que todavía hoy perdura sin necesidad de restauración desde hace 300 años, gracias al suelo de alabastro que mantiene humedad y temperatura. A continuación, se encuentra una sala en la que se guardaban los códices, cantorales utilizados en las misas.
Por último, una pequeña capilla que posee dos arquetas con tablillas de marfil. Una de ellas cuenta con los restos de San Millán y la otra con los restos de su maestro, San Felices. Son dos joyas de gran valor, pese a que durante la invasión napoleónica, cuando se saqueó el monasterio, algunas de estas tablillas desaparecieran. Hoy se encuentran diseminadas en diferentes museos del mundo, aunque las de San Millán constituyen en número la colección más importante.
Los alumnos, en su mayoría, afirman que ha sido una experiencia muy enriquecedora y que ha resultado de gran interés. Sin duda volverían para seguir aprendiendo y para visitar también el monasterio de Suso que por motivos de restauración estaba cerrado.

Retablo en el que aparece San Millán con su espada representando el poder.
UN DÍA EN SAN MILLÁN DE LA COGOLLA
Por Álvaro Bolado, Adrián López, Enrique Muñoz y Diego Simón.
El monasterio de Yuso se encuentra en el pueblo de San Millán, en el valle del río Cárdenas en la provincia de la Rioja, España. El pueblo le debe el nombre a San Millán (Emiliano) que vivió como ermitaño en el siglo VI. El monasterio de Yuso se construyó cuando el de Suso, construido más arriba, se quedó pequeño.
Aquí se conservan las glosas emilianenses, que son anotaciones en el margen de un texto escrito en latín. Esto nos indica que la lengua en la que están las anotaciones (español) difería suficiente del latín como para que el estudiante artífice de esas anotaciones tuviera que anotar la traducción para una correcta compresión del texto. Estas anotaciones fueron la primera oración con sentido escrita en castellano, no solo palabras sueltas. En estas también había oraciones en euskera, lo que nos lleva a pensar que el estudiante lo hablaba como lengua materna o que en la zona se hablase el idioma. Se cree que la primera teoría es la más acertada.
El patio interior del monasterio, el claustro, es un espacio amplio con arcos ojivales. Las columnas están diseñadas con hornacinas para introducir esculturas, pero se quedaron sin material para fabricarlas, y finalmente las dejaron vacías.
La sacristía era la sala que servía de espacio de preparación para el clero antes de los oficios religiosos, y también se utilizaba como lugar de almacenamiento para objetos importantes incluso sagrados. Esta sala estaba decorada con unos frescos pintados por un cántabro originario de Liébana. Estos, se han mantenido en perfectas condiciones gracias a un suelo compuesto en su totalidad por una variedad no muy común de mármol que ayuda a mantener la temperatura y humedad requeridas para la perfecta conservación de dichos frescos. En la sala también se pueden observar numerosos cuadros pintados sobre láminas de cobre a las cuales se adherían los pigmentos mediante la frotación de ajo.
La iglesia del monasterio tiene varios puntos de interés, el primero es el retablo de origen barroco. En él aparece San Millán con su espada flamígera que representaba el poder, también aparece la Virgen María. Enfrente se encontraba la zona del coro, subdividido en coro alto y coro bajo. Aquí se sentaban los monjes a recitar los cantos gregorianos que leían de enormes libros llamados cantorales. Estos necesitaban ser expuestos de forma que todos pudieran leer de ellos, y esto se hacía mediante una estructura llamada facistol.
La colección de los cantorales de San Millán es una de las mejores conservadas del país. Se guardan en una sala mediante un sistema de ventilación llamado fresquera, los suelos (del mismo mármol que el de la sacristía) conservan en buen estado los códices. Los libros estaban hechos de pergamino, a partir de terneros recién nacidos. El cuero se trataba hasta que se conseguían láminas finísimas que lo hacía apto para escribir sobre él, estaban unidos por sogas y reforzados con cuero. Los libros pesaban entre 40 y 65 kilogramos y los pigmentos utilizados eran de origen vegetal. Los curas tenían que cargar con estos descomunales ejemplares subiendo y bajando escaleras varias veces al día, en los momentos del rezo.
La visita resultó una novedad para la mayoría del alumnado. Además, permitió aproximarnos a la realidad de los tiempos medievales, la transmisión cultural, la vida en los monasterios…

Puerta barroca del siglo XVII.
LA CUNA DEL CASTELLANO EN EL MONASTERIO DE YUSO
Por Valeria Cayetano, Daniela González, Elsa Saiz y Lara Soto.
El Monasterio de Yuso no es solo una joya arquitectónica o simplemente un hogar para los monjes. Este lugar es parte de la historia de España: las primeras palabras en castellano surgieron allí.
El Monasterio de Yuso es la cuna del idioma que nos une hoy. El monasterio está situado en el valle de San Millán de la Cogolla, en La Rioja y es otra joya de nuestra cultura. Junto con su predecesor, el Monasterio de Suso, han vivido casi 1500 años de vida religiosa ininterrumpida, desde la época visigoda hasta nuestros días.
Todo comienza con San Millán, un pastor de Berceo nacido en el año 473 y que se convierte en ermitaño bajo la dirección de San Felices. Tras su muerte en 574, fue enterrado en una cueva, donde se instalará el Monasterio de Suso. Como cuenta la leyenda, al intentar trasladar sus restos siglos más tarde el rey García de Nájera, la arqueta quedó estática, interpretándolo sus asistentes como una revelación divina. De esta manera, se fundó Yuso abajo, en el siglo XI, para albergar las reliquias.
Durante siglos, Suso y Yuso fueron convivientes: el primero, con el patrón mozárabe y la vida monástica mixta, que, sin embargo, se separó; el segundo, más reformado, con la benedictina regla. A partir del siglo XII, solo Yuso sigue siendo la casa principal, y su siglo X y XI son el florecimiento espiritual y cultural. La gloria del escritorio monástico era especialmente alta en este último. La actual era tendrá unos dos siglos a lo largo de los siglos XVI y XVII, cuando el monasterio se renovó en un gran edificio renacentista y barroco. Se destaca la portada barroca, la sacristía, una de las más bellas, el retablo mayor pintado por Fray Juan de Rizi, y el claustro impresionante, en cuyos arcos se muestran las escenas de la vida de San Millán.
Asimismo, Yuso posee valiosos relicarios de marfil románico, cantorales, códices medievales, cargos importantes en su archivo y biblioteca. Fue, además, el lugar donde, en el siglo XIII, Gonzalo de Berceo recibió su formación y le proporcionó múltiples fuentes de inspiración para su trabajo como el primer poeta español de la historia. Por lo tanto, desde 1878, el monasterio ha sido ocupado por frailes agustinos recoletos. En 1997, fue añadido a la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad por su impacto histórico, artístico, religioso y cultural.
Por otro lado, a este le acompaña el otro monasterio, uno de los centros espirituales más importantes de Castilla. Constituido a partir de un eremitorio rupestre y de la aureola mística de Emiliano o Millán, verdadero aglutinador de la primitiva comunidad monástica, su primer asentamiento se conoció como de Suso (“arriba”).
Se hallan distintos tipos de arquitectura, percibiéndose un arquitectura visigoda, mozárabe y románica tal y como se conserva un cenotafio* de santo y altar rupestre, considerado de entre los más antiguos de España. Su mirada recubre un sinfín de enterramientos. Sobre destaca el cenotafio de san Millán. Otros sepulcros son precedentes desde el XII y, como el altarejo que lo honra, encumbran a santo Millán, yendo a conmemorar a el solitario que fundó la comunidad monástica. También se decora con enterramientos aunque los restos de santo fueron trasladados.
En esta sala hay dos sarcófagos que tradicionalmente los historiadores han atribuido a los Siete Infantes de Lara y a su tutor: una trágica leyenda medieval. también se encuentran en el pórtico las tumbas de las reinas navarras Toda, Jimena y Elvira; todos asociados con el reino de Pamplona. Esta extinta tumba, algunas de las cuales son anónimas, reflejan las vidas de los primeros monjes y el desarrollo de los rituales mortuorios en la Edad Media. En conjunto, los sarcófagos de pórtico hacen de Suso uno de las lugares más valiosos para la historia y la cultura.
En Suso se escribieron las Glosas Emilianenses, los primeros textos en castellano, por lo que es conocido como la cuna de la lengua española y del euskera. Por otro lado se formó allí Gonzalo de Berceo, que fue el primer poeta conocido castellano del cual tenemos nombre y firma. Los monasterios de Suso y Yuso fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1997 por su valor histórico, artístico y cultural.

La sacristía, de gran valor artístico.
EN LA CUNA DEL CASTELLANO: SAN MILLÁN DE LA COGOLLA, UN VIAJE A LOS ORÍGENES DE A LENGUA Y LA HISTORIA
Por Patricia Miera y Paula Gutiérrez.
Los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Valle de Camargo realizaron una visita cultural al Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), un enclave histórico reconocido como la cuna del castellano. La excursión, organizada por el departamento de Lengua Castellana y Literatura, tuvo como objetivo acercar a los estudiantes al lugar donde surgieron las primeras palabras escritas en español y fomentar el conocimiento del patrimonio histórico y artístico de nuestro país.
San Millán de la Cogolla, pequeño municipio riojano situado en el valle del río Cárdenas, es un destino de enorme valor cultural. En sus montes se encuentran los monasterios de Suso y Yuso, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, por ser el escenario donde se gestó la lengua castellana y uno de los centros espirituales más importantes de la Península durante la Edad Media.
Aunque el Monasterio de Suso, el más antiguo, fundado en el siglo VI, se encuentra temporalmente cerrado al público por obras de restauración, los alumnos pudieron disfrutar de una completa visita guiada al Monasterio de Yuso, levantado en el siglo XI y ampliado en los siglos XVI y XVII. Este monasterio, conocido también como “el de abajo”, se construyó después de que, según la leyenda, los restos de San Millán se negaran a abandonar el valle. El rey García de Nájera interpretó este hecho como un signo divino y mandó edificar Yuso.
Los alumnos comenzamos la visita al Monasterio de Yuso. Primero, en la entrada hay una estancia que alberga las famosas Glosas Emilianenses. Allí la guía explicó el origen de esas anotaciones marginales: que servían como aclaraciones al latín del texto principal, y que algunas están escritas en romance (primitivo castellano) y otras en euskera, lo que convierte a esas glosas en uno de los testimonios escritos más antiguos de la lengua española y del euskera. Además, contó que existen dos teorías sobre el autor de las anotaciones en euskera: algunos especialistas sostienen que el monje que las escribió era originario del País Vasco, mientras que otros creen que en esa época se habló euskera en La Rioja.
Más adelante, el grupo accedió al espacio de la iglesia monástica, el lugar donde hace mucho tiempo los monjes entonaban sus cánticos litúrgicos. Se les mostró el coro, las naves y la disposición espacial que permitía el canto en comunidad, y se les habló del uso de los cantorales, enormes libros con las partituras y textos litúrgicos que los monjes empleaban en sus ceremonias. Aquellos volúmenes, hechos a mano (muchas páginas confeccionadas en pergamino, piel de vacuno), podían pesar entre 20 y 60 kilos cada uno.
La guía también destacó el gran retablo barroco del altar mayor, obra de fray Juan de Rizi, que representa a San Millán a caballo en la batalla de Hacinas. Además, les explicaron que la iglesia estaba orientada al este porque en los dos equinoccios, el sol pasaba a la vez por la vidriera y el óculo (aro en la puerta de acceso al coro inferior).
En otra sala (la sacristía) se encuentra una galería de pinturas y cuadros; entre ellas había un lienzo especial que, según contaron, parecía seguir con la mirada a los visitantes, un efecto óptico que despertó curiosidad entre los alumnos. También, destacaron el techo de la sala, ya que tenía pinturas preciosas y bien conservadas.
Esa jornada de conocimiento permitió a los estudiantes no solo contemplar la riqueza artística y arquitectónica del monasterio, sino también acercarse a las huellas de nuestra lengua y del patrimonio musical conservado en esos muros centenarios.
Además, los alumnos también descubrieron que en este mismo lugar estudió y trabajó Gonzalo de Berceo, considerado el primer poeta castellano de nombre conocido, quien escribió en el siglo XIII la Vida de San Millán basándose en los textos latinos conservados en el monasterio.
Aunque no pudieron visitar el Monasterio de Suso, el grupo conoció su relevancia como lugar donde vivió y fue enterrado San Millán en el siglo VI, y donde surgieron las primeras glosas escritas. El monasterio de Suso, excavado parcialmente en la roca, conserva todavía las cuevas en las que el santo llevó vida eremítica, un altar considerado el más antiguo de España y un cenotafio románico del siglo XII con escenas de su vida y milagros. También se explicó que Suso fue el origen de la comunidad monástica que más tarde se trasladó al valle para construir Yuso. En la actualidad, se espera que las obras de restauración concluyan en los próximos meses para permitir su reapertura al público.
La excursión a San Millán de la Cogolla fue una buena oportunidad para aprender sobre historia, y al mismo tiempo compartir tiempo con los compañeros. Los estudiantes volvieron a Cantabria conociendo un poco más sobre los orígenes del castellano y con la sensación de haber vivido una experiencia cultural valiosa.
Más información:
– El IES Valle de Camargo es uno de los 36 centros educativos que participan en InterAulas

http://monasteriodesanmillan.com/
https://www.cervantesvirtual.com/portales/gonzalo_de_berceo/autor_biografia/
https://whc.unesco.org/es/list/805
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/23248-jimena-fernandez
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/42730-toda-aznarez
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/15219-elvira-garcia

