La historia del príncipe destronado transcurre en un día. El protagonista es un niño de 4 años llamado Quico. Éste era el pequeño de cinco hermanos hasta que llegó su hermana Cristina.

RESUMEN

El libro nos cuenta cómo Quico intenta llamar la atención de los que le rodean y su día comienza así:
Quico se despertó y voceando las palabras «¡Me he despertaoooooo!» intentó llamar la atención. Cuando llegó la Vítora, «la Vito», una de las criadas, para ordenar el cuarto, se sorprendió al ver que no había mojado la cama, el principal argumento que Quico utiliza para llamar la atención. De este hecho se tenían que enterar cuantos estaban a su alrededor y eso fue lo que sucedió, había cumplido su misión.

Cuando fue con su hermanita, ésta estaba balbuceando e intentando hacer ver a la madre que sabía lo que decía. Ésta le decía que sí en un tono de «déjame en paz».

Cuando llegó la siguiente criada (Domi), ésta se puso a hablar con Vitoria de sus pesares; mientras tanto Quico llenaba su triciclo de gasolina desparramando el agua por el suelo, su madre le riñó y mientras tanto Cris se hizo caca en las bragas, textualmente. La madre estaba saturada y cuando llegó el padre, Quico le intentó decir que era superior a su hermana porque él no se había orinado y su hermana no había controlado los esfínteres. El padre se fue al baño sin hacerle mucho caso y éste le persiguió, tenía curiosidad por saber si su padre tenía pene. Esto ocasionó en el padre una preocupación por cómo le educaba su madre, acabando en una discusión.

Cuando llegaron los hermanos mayores del colegio comieron y después se fueron junto al padre a realizar sus tareas. Mientras las criadas limpiaban su hermanita Cris dormía, su hermano enfermo leía y él se fue a orinar sin ayuda de nadie por primera vez, ya alcanzaba. Después fue a jugar con él, éste hizo de asesino y Quico de indio, lo que ocasionó que su hermanita se despertara y comenzara a llorar. La niña ( Cris) se ha orinado en la cama, pero en ese preciso instante no es eso lo que le preocupa a la madre, sino que su otro hijo, Quico, se haya pintado el pantalón de rojo para jugar con Juan. Su tía Cuqui es la única que mima a Quico porque entiende las reacciones de Quico tras el nacimiento de su hermana, y es ella quien le lava con todo su cariño. Pero la madre de Quico no quiere que le mime en exceso. Mientras Domi canta un par de canciones a los niños, aparece Femio, el novio y soldado de Vítora, el cual se despide de Vítora, se va de misión a África. Comprensiblemente Vítora se pone a llorar, pensando que éste la abandonará. Él lo niega rotundamente y se funden en un largo e intenso beso, que hace que Quico se despierte de nuevo y diga:»¡No la muerdas tú!».

Cuando Femio ya se ha ido, Domi deja solos a los tres niños para observar qué sucede. En ese momento Quico se siente responsable de su hermana y entiende que ésta quiere hacer caca, por lo que decide ponerle un supositorio además de pintarle completamente la cara. Como es lógico, la madre se enfada con Domi por haber dejado solos a los niños; en ese instante Quico se siente culpable por lo que decide portarse bien para que su madre no despida a Domi. Quico conversa con su madre diciéndola que no quiere que Domi se vaya, mientras le muestra un clavo. Ésta se lo pide pero él decide no dárselo. Ella le pregunta que si se lo ha tragado, él asiente, aunque en realidad lo tenga escondido en el tubo del dentífrico, así que la madre decide llevarlo al doctor, quien no encuentra nada extraño, de tal forma que regresan a casa. Al poco tiempo la madre encuentra el clavo en el tubo de dentífrico.

Llega la hora de dormir, pero Quico tiene miedo, así que llama en reiteradas ocasiones tanto a su madre como a Vito o Domi hasta que consigue dormirse.

Y de esta manera concluye un día cualquiera de la vida de este entrañable personaje de casi cuatro años llamado Quico.

Personajes:

QUICO: El pequeño protagonista de este libro es igual a todos los niños de su edad: travieso, inocente y noble. Está a punto de cumplir los cuatro años y tiene una fantasía acorde con su edad. Su juguete favorito, un tubo de dentífrico estrujado, el cual es capaz de convertirlo, únicamente con la ayuda de su imaginación, tanto en un camión, como en una pistola, un cañón o cualquier otra arma. Al sentirse desplazado por su hermana pequeña del protagonismo de la casa, intenta llamar la atención siempre que puede.

MAMÁ: La madre de los chicos, por lo que el libro indica, no trabaja y se dedica exclusivamente a cuidar de sus hijos y a mantener la casa. Aún así, tiene dos criadas, por lo que se deduce que se trata de una familia pudiente. A pesar de tener a las dos criadas no da abasto con sus hijos, se le nota muy alterada. Muchas veces no le dedica el tiempo suficiente a Quico y le riñe con frecuencia, pero como se aprecia justo al final del libro, él le quiere a ella y ella le da a Quico ese amor y ese cariño tan especiales que todas las madres sienten por sus hijos.

VÍTORA: Es la más joven de las criadas. También es la que más cariño tiene a Quico de las dos y la que más se ocupa de él. Su relación tanto con la otra criada como con la madre de los niños es bastante buena. Está muy triste porque su novio tiene que irse a África a la guerra y cree que por eso va a dejar de quererle.

DOMI: Es la otra criada. Según el libro, es un poco vieja y viuda. Su relación con Vítora es bastante cordial y trata de consolarla cuando llora por lo de su novio, pero con su jefa no se lleva tan bien puesto que, según la señora, ella es la culpable de las travesuras de los chicos ya que no se preocupa lo suficiente de ellos. Ella alega en su defensa que los niños no le hacen ningún caso. A quien más cuida y de quien más se preocupa es de Cristina, la pequeña de la familia.

JUAN: A Juan le encanta la lectura y siempre que puede se pone a leer sus cómics y libros en cualquier sitio y en cualquier momento tampoco Quico puede alborotarlo con sus interminables preguntas. No es que Juan ignore a su hermanito, ya que a cada pregunta de Quico sigue una respuesta, y a menudo es aún detallada. No se indica la edad exacta de Juan pero rondará los diez años. De los hermanos mayores, es el que más se acerca a la edad de Quico y por eso es con el que el protagonista de la obra tiene más relación y con el que más juega.

De los demás personajes que aparecen en esta obra de Delibes se sabe bastante poco, debido a que sus apariciones son muy esporádicas y escasas, por lo que no puede hacerse una descripción detallada de su carácter. Por ejemplo, del PADRE lo único que sabemos es que trabaja y que fue a la guerra, por lo que su deseo es que su hijo mayor Pablo, de dieciséis años siga sus pasos. Sin embargo éste no está muy convencido de querer seguir su camino. De los otros dos hermanos sólo se pueden decir sus nombres: Merche y Marcos.

RELACIÓN CON LA PSICOLOGÍA

Tiene que ver con la psicología educativa porque nos cuenta el desarrollo y el aprendizaje de un niño. Esta obra refleja con bastante exactitud e ingenio la psicología de un niño de 4 años: Quico.

Quico es un niño muy observador. Advierte todas las conductas de las personas que le rodean, fijándose hasta en el más mínimo detalle. Suele compararlas con la suya. Memoriza todo lo que oye y lo dice en cualquier momento sin conciencia, realmente, de lo que está diciendo. Tiene una buenísima e inmediata memoria, como cuando oye palabras como «leche» al joven de los recados por la mañana y repite durante todo el día sin que nadie sepa de dónde saca estas palabras y frases.

Es incapaz de encontrar el verdadero significado de las conversaciones que escucha ni de las conductas que observa. Por ejemplo cuando ve a la Vito y a su novio besándose y se piensa que él la está mordiendo y llama aterrado a su madre y a la Domi; o cuando le hablan en un tono de impaciencia y de desatención para que les deje en paz.

Además, en esta obra se aprecia su punto de vista. Habla de la madre como de una bata de flores ya que es éste el punto desde donde la ve. Y cuando ella se cambia de ropa aprecia el cambio en que ahora no es una bata sino una falda.

Todo a su alrededor es grande, el pasillo, la casa, etc. Ve en ella un gran lugar donde pasar horas y horas de diversión con juguetes y chiquilladas.

También muestra interés por todo; pero un interés que rápidamente es olvidado o reemplazado, como por los objetos que se encuentra, por las conversaciones, las cosas que le ocurren, etc.

 

OPINIÓN PERSONAL:

Me ha parecido un libro entretenidísimo, me ha resultado divertido «meterme» en la mente de Quico durante un día y descubrir y entender el comportamiento de un niño, niño que hemos olvidado. Plasma con gran exactitud lo que piensan éstos y me ha resultado una investigación muy útil ya que en muchos hogares es lo que sucede muy a menudo, igual no con tanta «fuerza», pero sí pasa, la rivalidad entre hermanos es algo muy difícil de evitar pero no creo que sea imposible.

Por una lado pienso que prestaban demasiada atención a la niña pequeña, porque es cierto que Quico era el mayor de los dos, pero no dejaba de ser un niño. Además considero que deberían haberle preparado para afrontar los hechos, en el sentido de que, si él se hubiera mentalizado de que iba a dejar de ser «el rey» de la casa igual no se hubiese sentido tan desplazado. También sé que es difícil educar a un niño pero se trataba de intentarlo. Además, considero que los hermanos deberían haber sido más comprensivos, y la gente en general no haberle arrebatado el protagonismo tan de repente.

Por lo general el libro no ha estado mal y debido a que no tengo experiencia materna no puedo opinar más sobre la educación del niño; me he reído mucho con sus chiquilladas, aunque, bueno, no todas han sido graciosas, pero le recomiendo porque Quico es el niño tradicional que estamos acostumbrados a ver.

 

Trabajo original