Inés, estudiante de 1º de Bachillerato del IES María Telo, se presentó al II Concurso InterAulas con un trabajo en el que hace un recorrido histórico sobre la presencia del medioambiente en la literatura, desde la cultura grecolatina hasta la corriente denominada ‘Greenpunk’. 

El vínculo que une el medioambiente con la literatura se remonta a la antigüedad grecolatina, donde sabios escritores como Virgilio u Homero hablaban en sus obras de lugares idílicos. Este recurso literario, denominado Locus Amoenus, ha llegado hasta nuestros días, pero la percepción del “lugar idílico” ha ido evolucionando a medida que los siglos transcurrían.

A pesar de que este tópico surgió en la Edad Antigua, autores posteriores lo emplearon recurrentemente en sus obras. En la Edad Media, el autor más representativo de la descripción de un lugar idílico es Gonzalo de Berceo, en su obra ‘Milagros de Nuestra Señora’

  

Avién y grand abondo          de buenas arboledas,

milgranos e figueras,          peros e mazanedas,

e muchas otras fructas          de diversas monedas,

mas non avié ningunas          podridas nin azedas.

 

La verdura del prado,          la olor de las flores,

las sombras de los árbores          de temprados savores,

resfrescáronme todo          e perdí los sudores:

podrié vevir el omne          con aquellos olores.

 

El autor en este corto fragmento describe el paisaje como un lugar floral con grandes árboles de distintos tipos y destaca el olor que había en el ambiente agradable. 

Tres siglos más tarde, el célebre escritor Garcilaso de la Vega en la conocida obra llamada ‘Égloga III’ retomaba este tópico donde describía el río Tajo. El autor probablemente escogió este afluente puesto que atraviesa su ciudad natal, Toledo.

[…] el suave olor de aquel florido suelo;

las aves en el fresco apartamiento

vio descansar del trabajoso vuelo;

secaba entonces el terreno aliento

el sol, subido en la mitad del cielo;

en el silencio solo se escuchaba

un susurro de abejas que sonaba.

 

Garcilaso de la Vega describe el fluvial paisaje como uno con bastantes aves y, por la descripción del sol, podría tratarse de una imagen a mediodía. El lugar es tan silencioso que tan solo se escucha a las diminutas abejas zumbar. 

En el siglo XX, Antonio Machado también recurrió a ‘Locus Amoenus’ para contextualizar el lugar donde narraba sus obras. En el poemario ‘Soledades, galerías y otros poemas’ hay un claro ejemplo: 

Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente

Lejos la ciudad dormía

Como cubierta de un mago fanal de oro trasparente

Bajo los arcos de piedra el agua clara corría

 

Al igual que Garcilaso de la Vega, Machado describe un paisaje fluvial. En este fragmento, la poesía es más elaborada puesto que el autor emplea metáforas y símiles para describir el puente o dónde se ubicaba este paisaje. 

En la actualidad, los autores no solo plasman la belleza de los inmensos paisajes que hay en La Tierra, sino que se preocupan por el futuro del planeta y tratan de dar solución a los problemas que a largo plazo sufrirá el planeta. 

En los últimos años, ha surgido la corriente literaria llamada greenpunk que intenta despertar la sensibilidad ecológica del individuo, apoya la evolución y pone su atención en el uso de las energías renovables. De hecho, la ecocrítica se puede encontrar tanto en la literatura como en el cine.

Las siguientes tres obras reflejan perfectamente la clara evolución de la forma de ver al medioambiente en la literatura. 

  • ‘Primavera Silenciosa’ fue escrita por Rachel Carson en 1926. Esta mujer fue la primera autora que escribió sobre el impacto ambiental. Carson fue una precursora del ecologismo. Esta obra recoge una serie de artículos que informan sobre los daños que causan los pesticidas y gracias a la misma se prohibió el uso de los plaguicidas en Estados Unidos.
  • ‘La venganza de la Tierra’  fue publicada por James Lovelock en 2007 y analiza el modelo de consumo que se produce en pleno siglo XXI. Lovelock afirma que, a día de hoy, la Tierra se venga por el maltrato sufrido. El autor cree que el cambio climático es inevitable, aunque propone pautas para corregirlo.
  • ‘La sexta extinción’, de Elizabeth Kolbert, fue publicado en 2015. Esta obra es una crítica al modelo de vida de la humanidad. La escritora asegura que al finalizar el siglo XXI desaparecerá el 20% de las especies. Esta obra ayuda a comprender el presente y a orientar el futuro, dando claves para conseguir un mundo sostenible. 

En conclusión, la forma en la que los autores han transmitido al público la idea del medioambiente ha cambiado. Mientras que en siglos pasados su único compromiso con este era mostrar su belleza, actualmente los escritores están concienciados sobre los problemas que sufre la naturaleza y mediante sus obras tratan de dar solución a este tipo de conflictos y difundirlos con el fin de que más gente se involucre.