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Desmontando bulos sobre la violencia contra la mujer

Firma: Por Marina González Marcocci, Sofía Barquín, Ana Salmón, David Sánchez y Alba Toca, estudiantes de 2º de Bachillerato del IES Valle de Camargo.

El IES Valle de Camargo organiza desde hace años numerosos actos con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Además de las actividades de aula programadas (visualización de videos, encuestas, debates…), en 2º de Bachillerato contaron con la presencia de la criminóloga y experta en el tema Giulia González, quien hizo una presentación desmontando los bulos en torno a la violencia machista. Tras esta exposición, los estudiantes escribieron sus propias reflexiones.

 

Maldito miedo
Por Ana Salmón y David Sánchez (H2B)

Tras las jornadas de reflexión en torno a la violencia de género y haber visto a lo largo de estas la aparentemente imparable subida del número de asesinadas en lo que va de año por este motivo, creemos firmemente que si queremos erradicar esta masacre hay que empezar desde el principio, y el principio es que todas y cada una de las mujeres que habitan este planeta puedan salir a la calle sin esa sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

55 son las asesinadas en 2019, pero son millones las que cada día caminan más deprisa de lo normal al ver una sombra masculina detrás. Millones las que tienen miedo, maldito miedo.

Para nosotros, la base de esto se encuentra en la educación. Si ves que tu hermano pequeño puede llegar a casa a la misma hora que tú porque él no corre peligro y tú como eres chica sí, pensarás que es algo normal, que los chicos corren menos peligro de que los “ataque” alguien, aunque por desgracia, es verdad.

En nuestro instituto se realizaron unas preguntas que reflejaron claramente que este miedo es real. La mitad de las chicas de la clase se encontraban de acuerdo ante una afirmación que decía que nacer niña era el mayor de los peligros. Desde luego que es más peligroso nacer niña que niño en muchos aspectos. Pero ningún niño nace con la idea de superioridad por género en su cabecita que acaba  en una agresión a su novia años después, ni ninguna niña nace con miedo de ser atacada en la calle al llegar de fiesta en unos años. Con todo esto queremos decir que si educáramos en igualdad, acabaríamos con esto. Somos conscientes de que los micromachismos son muy difíciles de erradicar, pero intentémoslo, hasta llegar a un punto en que ni el 25N ni el feminismo sean necesarios.

Las mujeres que sufren este miedo deberían tener en mente esta frase que realmente abre los ojos: “El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”. Pero para nada todos los hombres temen a una mujer libre, sin miedo. Son simplemente una pequeña proporción de la población que nos dañan al resto.

Acabemos con esta masacre que acaba aterrándonos a todos.

Mariposa elaborada por estudiantes en la que puede leerse «Grita fuerte y que nadie te calle».

 

Hay quienes
Por Sofía Barquín (H2A)

En la sociedad hay quienes están a favor de la lucha contra la violencia de género, quienes tratan de negar su existencia quitándole importancia y quienes, simplemente, ignoran lo que pasa como si no viesen aquellos problemas que acarrea la sociedad.

Hay quienes dan falsos datos con el fin de no aceptar el gran problema que les está suponiendo ver en peligro sus privilegios. Los medios de comunicación, incluso científicos, demuestran su falsedad con los datos proporcionados por el INE y otras fuentes primarias. «Quizás deberían sufrir la violencia de machista en su piel o círculos de confianza para abrirles los ojos», dirían muchos y muchas, pero son tan cabezotas que seguirían reafirmando su posición y atacando con la falsa información de que hay un amplio número de denuncias falsas cuando realmente solo representan el 0’01 de las totales; diciendo que los hombres también son asesinados y que son más de 20 al año con tal de silenciar las muertes de mujeres, cuando realmente ese dato es rebatido con datos del Consejo General del Poder Judicial. Según informa el CGPJ hubo 48 sentencias: 38 por violencia de género y 10 por violencia doméstica, y en los últimos seis años analizados son 259 las sentencias por asesinato de mujeres y únicamente 47 por el de hombres, los cuales, según RTVE noticias, no siempre a manos de sus parejas o exparejas… Aun con estos datos, y muchos más, hay quienes luchan por esconder esta dura verdad: a pesar de ser violadas y asesinadas, somos silenciadas.

Es una dura realidad también el miedo que muchas afirman tener cuando salen a la calle de noche, incluso de día, sola, el miedo que sienten es por ser asaltadas, perseguidas… en resumen, ser una más. Luego habrá quien excuse a los descarados diciendo que la culpa era de ellas por vestir de forma provocativa, aunque vistiesen unos pantalones normales; que la culpa era de ellas por parecer que les estaban ofendiendo al pasar con falsa dignidad por su lado. De lo que no se percataron fue de aquella fugaz mirada de timidez, de precaución por no sentirse seguras. Pero, claro, tener que desconfiar de todos es una paranoia suya y que no tienen razones para hacerlo, porque «no todos somos unos violadores».

Otro dato preocupante es que un 50% de las chicas de la clase piense que antes de los 21 años puede que sean violadas. Negad la violencia de género y el miedo que transmite. Un poco más del 50% piensa que a los 16 ya les habrán intentado meter mano, seguir negando el miedo que se siente. El 50% piensa que ser mujer es el mayor de los peligros y eso también es preocupante, seguid negando la violencia de género.

Es denigrante que en una sociedad civilizada se sigan permitiendo esos ataques a la igualdad, porque la violencia de género es una violencia dedicada a las mujeres por el mero hecho de serlo. ¿Desde cuándo un ser humano es inferior o superior a otro? Vivir en desigual no es una opción, vivir con miedo no es una opción, no podemos permitir que el grupo de ovejas sigan temiendo al lobo sediento de carne pudiendo protegerse entre ellas.

 

Una alumna lee los mensajes colocados en el porche del instituto.

 

Mirada hacia el cambio [1]
Por Alba Toca (H2B)

El género define las diferentes características y comportamientos de hombres y mujeres marcados por la sociedad. Hace siglos que se piensa la absurda idea de que las mujeres son débiles, cariñosas y organizadas, y que los hombres son fuertes e inteligentes. Las mujeres lloran, los hombres conquistan. El hombre es quien trabaja, toma un rol productivo. La mujer limpia, cuida a los niños y esas otras cosas que hace en su horario de día y noche, a las que siempre quitamos importancia y que forman parte de su rol reproductivo. Pero, ¿ha cambiado ese retrógrado pensamiento hoy en día?

Los roles de género pueden ser educados, cambiados y manipulados. Si abrimos los ojos, observamos y nos informamos, podemos ver tanto a nuestro alrededor como en datos públicos del Estado, que el hombre sigue tomando ese papel de quedar como un macho que intenta ser aceptado por la manada, y qué menos que cumplir esos comportamientos que definen su masculinidad: mostrar conductas arriesgadas innecesarias (el 89% de las personas ludópatas son hombres[2], (la gran mayoría de un estatus social alto) e imponerse como líder (casi el 90% de los homicidas son varones [3]), sobre todo mostrándose superior sobre el sexo que por estereotipos de género se considera más débil al suyo, el femenino. 166.961 es el número de denuncias por violencia de género contabilizadas en el pasado año 2018 en España. De estas solo el 2,8% fueron hechas por la propia voluntad de la víctima, muy pocas mujeres van a denunciar por sí solas. En este gran problema juegan todas las características y comportamientos marcados por la sociedad para ambos géneros.

De todas las denuncias de 2018, solo 50.370 llegan a juicio y 34.994 son condenadas. Esto no significa que la mayoría de denuncias por violencia machista sean falsas, como afirma por desinformación gran parte de la población y ciertos partidos políticos que buscan su propio lucro, quitándole importancia a problemas reales y desviándola hacia otros que no la tienen. Según la Fiscalía General del Estado, de 166.921 solamente 13 fueron las denuncias falsas, y 1 la condenada por serlo. La otra gran parte de denuncias que no van a juicio porque son retiradas o archivadas por la dificultad de aportar pruebas. Otras de las impactantes falacias de la desinformación voluntaria y de estereotipos y prejuicios, es que la víctima y el maltratador tienen un perfil determinado, cuando en realidad las estadísticas muestran que las víctimas son de todas las edades, nacionalidades, con o sin hijos y de medio rural o urbano; y los maltratadores no son en mayoría extranjeros, son españoles un porcentaje del 68.8%. Otra confusión es que algunos hombres afirman que la ley 1/2004 (Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género) vulnera su presunción de inocencia. En realidad, las condenas se basan en la misma clase de pruebas que las de las demás leyes.

La violencia de género requiere una legislación específica porque es la manifestación más radical de desigualdad a nivel mundial y ha sido siempre vista como normal. La violencia que pueden sufrir los hombres ya está castigada, y las cifras demuestran que las mujeres viven en una situación de vulnerabilidad de derechos y limitación de oportunidades por simplemente serlo, los hombres no. Por esto la violencia de género no se debe de comparar con la violencia doméstica. La violencia doméstica ocurre dentro del hogar, mientras que la de género ocurre dentro y fuera. En la doméstica la víctima no tiene por qué ser mujer y el agresor puede ser cualquier familiar que agrede por cuestiones individuales (aunque más de la mitad de agresores siguen siendo hombres), mientras que en la de género actúa por machismo. Decir que los dos problemas son el mismo invisibiliza la violencia de género.

Dentro de la masa más progresista que reclama un cambio se encuentra el movimiento feminista, que busca la igualdad de derechos de mujeres y hombres. Visibiliza la desigualdad para combatirla. Nuestros cromosomas son diferentes, nuestras hormonas y genitales también. Una mujer se puede quedar embarazada, un hombre no. ¿Ser diferentes biológicamente es un motivo de desigualdad de derechos, necesidades y oportunidades? Nadie merece ser discriminado ni atacado por tener un color de piel u otro, por tener una sexualidad u otra ni por ser mujer u hombre. La ley actual de violencia de género solo castiga la violencia ejercida por una pareja o expareja de la víctima y el feminismo pretende erradicar cualquier acto violento de agresión y de desigualdad de hombres y mujeres. Incluye otros aspectos que no incorpora la ley actual de género de nuestro país ni de muchos otros que ni siquiera la poseen: la violencia callejera, el rol reproductivo, la mutilación genital…

Queda mucho por arreglar en un problema tan de raíz como este. No se puede cambiar algo tan grande de golpe y menos si  optamos por creer, sin pararnos a confirmar, las mentiras con odio divulgadas por mentes arcaicas. No debemos de conformarnos con soluciones fáciles a problemas tan difíciles, no es complicado tener conciencia propia y ser crítico sin ser manipulado por personas contaminantes.

[1] La fuente principal de estas reflexiones es la exposición oral de Giulia González. (IES Valle de Camargo, 2/12/19)
[2] Perfil elaborado por la FAJER (Federación Andaluza de Jugadores de Azar Rehabilitados).
[3] Datos del informe del Ministerio del Interior. Primer informe nacional de homicidios en España.

 

Algunos de los esstudiantes y profesores participantes en los actos convocados con motivo del 25N.

 

25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia Machista
Por Marina González Marcocci (H2A)

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se conmemora todos los años el día 25 de noviembre para denunciar la violencia de género y reclamar políticas para su eliminación.

Si buscamos en Internet o preguntamos a cualquier persona de la calle qué es según ellos la violencia de género, seguramente nos contestaría que es un tipo de violencia física o psicológica que se ejerce sobre las personas al ser discriminadas por su género y que, bueno, la mayoría de personas que la sufren son mujeres, pero también hay hombres víctimas de violencia de género. Imagino que por el tono que he utilizado, os habréis dado cuenta de que esa definición es incorrecta, sobre todo por una cosa fundamental: la violencia de género se ejerce únicamente sobre la mujer por el simple hecho de serlo. 

La gran causa de esta violencia es el sistema patriarcal en el que vivimos que ha generado grandes desigualdades entre hombres y mujeres. Hace no muchos años, la idea de violencia de género no existía en nuestro país. Si un hombre maltrataba a su mujer se trataba de un problema personal y de ámbito privado o doméstico del que nunca se hablaba y del cual la gente no era consciente. Sin embargo, en 1997, una mujer llamada Ana Orantes expuso en una entrevista televisiva la violencia a la que había sido sometida por parte de su marido. Trece días después del testimonio en televisión fue asesinada por él. 

Este hecho generó en la sociedad española una gran repercusión y contribuyó a visibilizar  la violencia machista. Años más tarde se logró dar un gran paso y se aprobó en 2004, por unanimidad, la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, según la cual la violencia de género es una violencia que se ejerce sobre la mujer por el hecho de serlo, al ser considerada por su agresor carente de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión. 

Por desgracia, en nuestro país existen partidos políticos que quieren volver a la Edad Media y destruir todo lo que las mujeres han conseguido, los avances que se han producido para lograr la igualdad entre hombres y mujeres y acabar con la violencia machista. 

Nos preocupa mucho la situación que se está viviendo en este país, que haya personas que siguen los discursos de odio que, ya sabemos quienes, divulgan y que todavía se siga diciendo que la violencia de género no existe, cuando es más que evidente que es una realidad y hay numerosos datos y estudios que lo han demostrado una y otra vez. Además, se han creado una serie de mitos sobre la violencia de género que últimamente, por culpa de estos discursos, se escuchan mucho y es muy importante y necesario desmontarlos para que la gente se aclare de una vez.

El primer mito, y el que a mi personalmente más me chirría, es aquel que dice que la violencia de género en realidad es violencia doméstica. Pues resulta que no. El principal elemento que las distingue es el motivo por el cual se ejercen dichas violencias. En la violencia machista una mujer es agredida únicamente por el simple hecho de serlo, mientras que la violencia doméstica se produce en un núcleo familiar, pudiendo ser víctimas hombres o mujeres, y los motivos pueden ser distintos.

Otro mito que ha sido muy utilizado, por un partido político en especial, es el de que la mayoría de los maltratadores son extranjeros. Bien, este hecho es totalmente falso. El Consejo General del Poder Judicial muestra claramente en su informe anual que el porcentaje de maltratadores es mucho mayor en hombres españoles que en extranjeros, de un total de 39.176 hombres, 26.560 son españoles y 12.616 extranjeros. 

Y por último, un mito también muy utilizado es el de que la mayoría de denuncias por violencia de género son falsas. Mucha gente piensa que como no todas las denuncias terminan en sentencia condenatoria, significa que son falsas pero, de nuevo, es mentira y, por supuesto, existen datos que lo demuestran. Resulta que en 2018 de un total de 166.961 denuncias por violencia de género, el 0,00059% de las denuncias eran falsas, es decir, solamente una. 

La gente está siendo continuamente manipulada. La opinión pública no es el resultado del pensamiento reflexivo de las personas, puesto que estas no han sido educadas para pensar y no son capaces de hacer un análisis racional de lo que se les está diciendo y por eso hay tantas personas y sobre todo jóvenes que, por cierto, somos el futuro del país, que están de acuerdo con discursos de odio que transmiten ciertos partidos políticos.

Tenemos que reaccionar de una vez por todas. Es necesario que la gente espabile y empiece a informarse de diversas fuentes en vez de tragarse todo lo que escuchan por la televisión. Para poder acabar con la violencia machista es imprescindible que se lleve a cabo una buena educación de las personas desde muy pequeñas, basada en el respeto, con el fin de acabar con las desigualdades, las cuales son la causa de todas las demás violencias.

2020-01-10T10:51:01+00:00 10 Ene 2020|Categorías: Actualidad, DestacadosPortada|Etiquetas: , , |

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