Dos estudiantes de 2º de Bachillerato del colegio La Salle de Santander entrevistan a La M.O.D.A, uno de los grupos más vibrantes y auténticos del panorama musical español. Con casi un millón de oyentes mensuales en Spotify y una carrera que comenzó en los bares de Burgos, la banda ha recorrido un largo camino desde sus primeros ensayos en su ciudad natal hasta llenar grandes recintos como el WiZink Center. A lo largo de la entrevista, Álvar, Marina, Joselito, y el resto del grupo comparten sus reflexiones sobre la música, sus influencias, su independencia como banda y, por supuesto, su más reciente trabajo, San Felices.

Con la sencillez que les caracteriza, el grupo de las inconfundibles camisetas blancas aterriza en Santander para presentar su nuevo disco. Lo que inicialmente se anunció como un concierto en el Escenario Santander ha terminado siendo tres, y en todos ellos se ha colgado el cartel de “no hay billetes”. Durante algo más de una hora hablamos con varios de sus componentes sobre sus letras, sus orígenes, la humildad y el orgullo por su tierra, además de recordar sus inicios y compartir alguna anécdota después de dos años de descanso. Unas horas antes del segundo concierto, nos reciben en un hotel de la capital todos los miembros del grupo, a excepción del solista y compositor, David, que está descansando y cuidando su voz. Y, como si de un concierto se tratara, nos contestan de manera conjunta a gran parte de nuestras preguntas.

Pregunta.- Cuando preparamos esta entrevista comprobamos que tenéis unos 937.000 oyentes mensuales  en Spotify, ¿Hace diez años pensabais poder llegar a estos números?
Álvar.-Para nada. Esta aventura empezó sin ninguna pretensión, sin ninguna expectativa de conseguir hacer lo que hemos logrado. De hecho, los objetivos que tenía yo personalmente eran tocar en la sala La Riviera y vamos a hacer allí ocho conciertos. Después mi objetivo era hacer una gira, luego tocar en México ( y ya hemos ido cuatro veces)… Así que ya hace mucho tiempo que esto se ha salido de madre. Al final, cuando empiezas a ensayar como un hobby y ves que empieza a funcionar, te ilusionas. Vas consiguiendo cada vez más y, poco a poco… Hasta llegar aquí.

P.- Desde vuestros comienzos tocando en bares y pequeños locales hasta llegar a llenar grandes recintos como el Wizink Center, ¿ha cambiado algo en vuestra visión en la música, del negocio o del público?
R.-Un poco sí. Hemos ido aprendiendo también. Cuando empezamos no teníamos ni idea, éramos unos chavales que nos juntábamos a tocar y a hacer ruido, y no teníamos ni idea. Ahora también seguimos sin saber mucho, pero sabemos algo más. Sobre todo, cuando inicias algo de nuevo, lo intentas hacer a tu manera y vas viendo que te estás metiendo también en una industria —que no es solo la musical— que tiene sus caminos marcados. Y nosotros, realmente, desde el principio nos hemos autogestionado; todo lo hemos hecho nosotros desde siempre. En este último disco hemos fichado por Universal para sacarlo, pero también lo venimos diciendo: seguimos autogestionándonos y haciendo todo nosotros. Entonces, nadie te enseña cómo tienes que llevar tu grupo o tu banda; vas aprendiendo si una cosa funciona, si no funciona y cómo puedes hacer mejor las cosas. Esto se trata de ensayo y error. Te podemos hablar sobre nuestro caso, pero ves a otros grupos o artistas y no sabemos cómo lo manejan ellos. Puede que, si coincides con alguno, te pueda decir cómo hacen unas cosas u otras.

Álvar, saxofón, ante la mirada de Jorge, bajista, nos cuenta como poco a poco se han ido cumpliendo sus metas.

P.- ¿En qué momento sentís que está ahora La M.O.D.A?
R.- En un momento muy bueno. Al final teníamos el miedo de haber hecho un parón de cara al público de prácticamente dos años. Teníamos ese miedo de ahora que volvemos a arrancar con un disco nuevo y todo eso… ¿cómo va a responder la gente? Entonces, al principio estábamos con un poco de miedo y ahora encantados, porque la respuesta ha sido increíble. Estamos vendiendo todo en todos los sitios a los que estamos yendo y estamos muy contentos y muy emocionados.

P.- ¿Tenéis algún sueño pendiente o algún reto de cara al futuro?
Álvar.- ¡Que aguante (risas)! Me voy a lanzar: tocar con un grupo que ha sido nuestra admiración y una de las cosas más importantes de nuestra vida, Social Distortion. Le debemos mucho a ese grupo. Tocar con ellos en un festival, en una sala o donde sea. Ese es el objetivo. ¿Alguno más tiene otra opinión? 
Marina.- Para mí, estar aquí ya es el objetivo. Estar tocando con ellos y hacer una gira ya es un objetivo cumplido. 
Joselito.- Yo creo que seguir y que aguante. Al principio, era tocar en Madrid, simplemente tocar en una sala. Luego pasa el tiempo y triplicas el aforo que venías haciendo, y luego tocas en el WiZink… Hemos hecho cuatro WiZinks. Somos muy afortunados y lo valoramos mucho, y sabemos que nos ha tocado la lotería con este grupo. Sobre todo queremos que aguante, porque estamos muy bien como estamos, y siempre vienen cosas bonitas, cosas guays. Que sea lo que venga, pero que estemos juntos.

P.- Habéis mantenido vuestra independencia como grupo durante mucho tiempo. ¿Qué ventajas y qué desventajas tiene no depender de una gran discográfica?
Joselito.- Esto es un poco difícil de explicar, pero por un lado tu proyecto musical… Nosotros, como te decía antes, nos hemos autogestionado siempre. Hay uno que se dedica a llevarnos las cuentas (la batería, por ejemplo). Yo, por mi parte, hago más diseños o cosas audiovisuales y de redes sociales, Nacho se encarga más del tema musical… Cada uno tenemos nuestra parcela. Entonces, todo esto lo seguimos haciendo a día de hoy. El hecho de haber fichado con una discográfica, en el nivel en el que estamos nosotros, después de 14 años de independencia y autogestión, pues la discográfica no viene a cambiar lo que tú llevas haciendo ni tus modos de trabajo. Ellos simplemente te dicen: “Podemos hacer esto, podemos hacer lo otro. ¿Qué os parece esto?”. Hay cosas que, según te parezcan bien o mal, las aceptas o las rechazas. En nuestro caso, tampoco ha cambiado nada el hecho de haber entrado en una discográfica. Sí ha cambiado que, tras tanto tiempo haciéndolo todo nosotros (los siete y nuestro mánager), ahora contamos con un grupo de trabajo adicional con el que podemos delegar más cosas. Pero, vamos, que estamos orgullosos de hacer las cosas a nuestra manera.

Joselito, acordeón, habla de la independencia del grupo y el trabajo de cada uno de ellos.

P.- Algunas de vuestras primeras canciones eran en lengua inglesa y después pasasteis a hacerlo mayoritariamente en castellano, ¿qué os llevó a tomar esa gran decisión?
Jorge.- Al final, es el idioma con el que todos hemos crecido en cuanto a la música: el inglés. Y luego hay un momento en el que sí quieres expresar cosas, quieres decir cosas; entonces ahí sí que hubo que decirlo en el local ,»oye, pasamos al castellano», tal y cual. Y fue así la necesidad de querer expresar cosas.

P.- Vuestras letras hablan de temas sociales, memoria y cambio. ¿En qué os inspiráis para componerlas?
R.- El que lo compone es David, el cantante. Por ejemplo, este disco, San Felices, está inspirado en nuestro barrio, donde ensayamos y tenemos el local. Las letras reflejan ese entorno que conocemos y lo que vemos de nuestra realidad.

P.- En un mercado donde pocos artistas o grupos se atreven a hablar de esto, vosotros lo habéis hecho. ¿Pensáis que es necesario abordarlo?
Marina.-Sí, al final creo que es aprovechar un poco la exposición que te puede dar un grupo de música que tiene un público fiel. Y no se trata solo de que te guste la música, sino que también es una oportunidad para crear una comunidad en cuanto a la forma de ver la vida, con estas cosas de los cambios sociales y demás. Creo que eso es algo que puede unir mucho, tanto a un grupo que te guste como al tuyo propio, cuando ves que entiende o comparte las mismas inquietudes que tú o la misma forma de ver la vida 
Joselito.- Tenemos un altavoz, y si sentimos la necesidad de expresar esas cosas o la realidad que vivimos, ¿cómo no vamos a hacerlo? ¿Y cómo no vamos a poder expresar lo que sentimos? Sobre todo cuando hay otros cuyos mensajes muchas veces no dicen nada (no me quiero meter con otras músicas). Entonces, a nosotros nos surge expresar estos sentimientos, estas vivencias y estos mensajes, y lo hacemos a través de las canciones.

P.- Venís de Burgos, una ciudad con mucha historia, y en alguna entrevista vuestra que hemos visto habéis hablado de la influencia de vuestras raíces castellanas. Incluso habéis versionado el cancionero en burgalés. ¿Nos podéis comentar cómo o cuáles son esas influencias?
R.- Es que es todo: las letras del frío, del tiempo, la lluvia… todo. No sé, sinceramente, muy bien en qué ha influido Castilla sin decirte exactamente, pero en todo. Por ejemplo, en el último cancionero sí que fue un trabajo de ir hilando canciones, de reunir todo lo que había y, al final, son canciones que hemos escuchado todos en nuestro pueblo de pequeños. La forma de hacerlo ha sido bastante bonita, la verdad. Al final, ha sido recordar cosas que te cantaban en casa cuando tenías cinco años, y encima pensábamos en cómo iba a coger la gente un cancionero burgalés, pero luego también, en base a eso, vimos que había mucha gente de fuera, de otras comunidades que les gustaba y se sentían identificados. Te llegaba gente de Andalucía y decían: “Joder, puede que la noche de tal era conocida, pero cambiaba esto y lo otro. Así que, dentro de que fuese solamente de lo nuestro, de Burgos, todo el mundo también tenía esas mismas inquietudes.

P.- ¿En los instrumentos que usáis, hay algún tipo de influencia de la tradición cultural o castellana?
Joselito- Los instrumentos, al final, fueron un poco por casualidad. Alvar toca el clarinete y el saxofón; yo tocaba el acordeón; Adán toca la mandolina en los inicios, y también la guitarra. Los instrumentos que tocamos, al final, han influido un poco en el sonido que hacemos, pero no lo hemos buscado; simplemente teníamos esos instrumentos y así salió nuestra música. Realmente, cuando aprendes melodías, al aprender esos instrumentos, igual se te quedan ciertos arreglos o, dependiendo de la ciudad en la que vivas, en tu tradición hay diversas melodías que también te influyen. Esto afecta tanto a la música como a las letras. Por ejemplo, yo me acuerdo de la canción Con el Guri Guri, que lleva La Boticaria. Esa canción me la enseñó el hermano Isidoro en mi colegio, el colegio La Salle de Burgos, y esa parte de la letra está en Mañana voy a Burgos. Al final, no lo metes con calzador, pero son cosas que ya llevas dentro de ti y se reflejan en lo que haces. No lo quieres meter con el calzador, pero bueno, ahí está.

P.- Viendo algunos de vuestros videoclips, como el de Mañana voy a Burgos, el del Chava Jiménez o el de Alsa pa Madrid. ¿Hasta qué punto participáis en los mismos?
R.- Al principio sí que salíamos en los videoclips, como por ejemplo en No Malas o en Hay un Juego. A ver, que la cosa de actuar se nos da un poco mal. Lo hemos intentado evitar un poco, pero presentes en los videoclips estamos 100%. Hablamos con una productora o gente que hace videos y les plasmamos las ideas, o nos plasman también alguna idea que puedan tener. Pero nosotros siempre estamos presentes en los procesos y tal. Y bueno, siempre queremos que se represente algo que graba.

P.- Dicen de vosotros que trabajáis mucho en conjunto y que las decisiones musicales son colectivas. ¿Cómo gestionáis las diferencias creativas dentro del grupo?  ¿cómo os organizáis?
R.-Es ensayo, prueba y error. A ver, vamos, aquí le pega al acordeón y tal. En esta línea, esto no termina de gustar. Vamos a probar otra línea. Lo mismo, con el clarinete o con el bajo. Finalmente, todos los instrumentos, como estamos metidos tanto tiempo en el laboratorio, en el local, pues a ensayarlo.
Álvar: Recuerdo alguna vez en este disco que decía, de aquí, un solo de saxo. Y yo llegaba la semana siguiente, a ver, ¿se ha acabado esto? Ah, no me gusta. Otra semana, tampoco me gusta. Nada, mal, prueba esto, prueba por ahí… Y así hasta que nos gusta a todos. 
Marina: Yo que he llegado hace poco sí que creo que al final se nota mucho que llevan tocando música muchos años. Como que se ha construido una manera de hacer la música que es lo que hace La Maravillosa, entonces como que igual a veces se nota que es fácil que es lo que va a encajar o lo que no porque suena. Llevan muchos años haciendo eso, entonces se ha creado ese pozo, esa fuente de, no sé cómo explicarlo, de ideas, de inercias.

Marina, última integrante que se ha unido al grupo, confiesa que formar parte de La MODA y a es un sueño hecho realidad.

P.- Antes de entrar o comenzar en un concierto ¿tenéis alguna rutina o ritual?
R.- Bueno, tenemos un repaso de las canciones para estar concentrados antes del concierto una hora y media antes. Repaso de todas las canciones, aquí subimos por este lado, aquí atentos al final que cerramos con doble golpe y así en todas las canciones hacemos un repaso. Y después unas efemérides del día, es una tontería. Es algo que nos gusta sacar después de ese momento tan tenso al subir al escenario. Hoy, por ejemplo, 28 de noviembre, a ver qué habrá pasado este día a lo largo de la historia… Hoy es el cumpleaños de Jorge, entre otras cosas, jejeje.

P.- En vuestro último disco tenéis una colaboración con Leiva. ¿Hay algún grupo músico con el que queréis colaborar?
R.-Bueno, aparte de Leiva está Repion, que es un grupo de aquí de Cantabria. Son dos hermanas que cantan con nosotros la canción No te necesito para ser feliz. Y bueno, pues siempre hemos querido cantar, no creo que los conozcáis, con el grupo Dover.

P.- Nuestro profesor dice que sonaríais muy bien con Celtas Cortos. ¿Qué os parecería?
R.- Siempre nos han comparado mucho. Como son de Valladolid, también son castellanos y en alguna ocasión nos han comentado: «Joder, ¡cómo os parecéis a celtas cortos!». Y siempre nos ha fastidiado un poco, la verdad. Porque nosotros también tenemos nuestra personalidad. O sea, nos gusta el grupo. De hecho, en un Viña Rock coincidimos con ellos. Nos echaron un poco la bronca porque nos habían pedido una colaboración y se había quedado en el tintero. En la gira anterior, íbamos a fuego y no pudimos, íbamos tocando conciertos y no nos daba para nada. Parecía que le habíamos hecho ghosting. Pero sí, Certas Cortos es un grupo mítico de siempre y sí que nos gusta.

P.- En 2022 fuisteis noticia por los conciertos gratuitos en pueblos pequeños de Burgos, de la España Vaciada. Y muchas de vuestras canciones hablan de temas cotidianos, temas sociales. ¿Quizás por esto, muchos jóvenes y no tan jóvenes se identifican con La M.O.D.A?
Álvar.- Seguramente. Es una realidad que vive mucha gente… Vamos, yo mismo vivo en un pueblo. Estos temas o vivir en pueblos, es una normalidad de Burgos, de la gente de Burgos, de la España Vaciada. 
Jorge.- Yo creo que es de las cosas más guapas que hacemos como grupo y también de poder decidir hacer las cosas o no que queramos hacer. Hacer estos conciertos en pueblos pues es muy guay. Tenemos un listado de pueblos que nos llaman y al final pues decimos: venga tenemos hueco este año para hacer tres o cuatro, por ejemplo. Decidimos uno en cada punto cardinal y hacemos como una elección. 
Joselito.– Nosotros llevamos todo. Realmente solo les obligamos a que nos planten un escenario, que al final es como un sitio de tocar. En Sedano nos pasó que daban lluvia para el día del concierto y terminamos tocando en un balcón. En los pueblos hay una energía, hay una vitalidad, que yo creo que aunque no les guste el grupo a haya gente del pueblo que va simplemente porque está allí, cuando tocamos hay magia. También va a haber mucha gente que igual no puede ir a un concierto grande y se puede acercar a estos conciertos. Sobre todo, realmente, el fin es ese: acercar un poco la cultura a todos, que todos tengan derecho a un concierto. Al final, parece que los eventos culturales o los conciertos solo pasan en ciudades grandes. Pues bueno, está guay hacerlo en un pueblo.

P.- En todos estos años, ¿qué es lo más especial o sorprendente que os ha pasado en un concierto?
Jorge.-Todos son especiales. Yo voy a decir que José terminó dentro de un lago, en uno. 
Joselito.- En el Festival Pirineo Sur, el escenario está en medio de un lago y el público está como en la orilla, viéndote. Y la gente, pues, según se va calentando, pues se va metiendo al lago. Y hay público en el agua. Y molaba un montón… Al final del concierto y con una sudada pues me he tiré al lago también.
En otra ocasión, en un concierto por el País Vasco, Caleb se quejaba de mal olor durante un concierto. Ponía caras de qué mal huele y pensaba que era uno de estos que le estaba atufando, jejeje. Al terminar el concierto y recoger la batería, encontramos excrementos de una gato. Parece ser que estuvo por ahí rondando y se había cagado, jejeje 

P.- El pasado mes de junio volvisteis a los escenarios después de un parón. Reaparecisteis en las fiestas de San Pedro en Burgos. Presentasteis vuestro nuevo disco en un concierto al que asistieron 50.000 personas. ¿La gente tiene ganas de La M.O.D.A?
Álvar.-No lanzamos el disco, presentamos solo una canción, nada más; el single que habíamos sacado. Fue un día para despedir a Jacobo y dar la bienvenida a Marina. Supuso estar de vuelta para vosotros, que era una necesidad después de estos dos años sin dar conciertos. Teníamos un poco de mono. Esta vida de nómada, de viajar, rockear, volver…  Yo tenía muchas ganas de de volver.

P.- En el disco que estáis presentando, le dedicáis una canción al ciclista Chava Jiménez. Esta canción ha sido noticia en muchísimos medios de comunicación. El portal de Pastoral de los Jesuitas han hecho una reflexión a partir de la canción. Pensando en el futuro. si tuvierais que dedicar una canción a alguien, ¿en quién os fijarías?
R.-No la habíamos pensado… A nuestras madres- contestan todos al unísono.

P.- Cuidado que podéis dar una primicia. Esto va a internet, ¿eh?
R.- Ojalá hagamos una canción. 

P.- Por último, nosotros somos chicos de 17 años con muchísimos sueños por cumplir. ¿Podéis darnos algún consejo?
R.-Luchad por vuestros sueños, creo que es lo importante, disfrutad del camino. Y si la cagáis o si no vais por el camino correcto al principio, pues hay más caminos y hay mucha vida por delante. 

P.- Muchas gracias
R.- Gracias a vosotros

 

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