Alba, Joel y Darío, estudiantes de 2º de ESO del IES Ría San Martín de Suances, han participado en la sexta edición del Concurso InterAulas de periodismo escolar con textos literarios. Los tres coinciden al plantear acciones sencillas y valientes para contribuir a frenar el cambio climático. 

ALYSSA
Por Alba Megan López Dunet. 

Tomás se levantó como cualquier día, pero, en realidad, no era cualquier día. Se fue a la cocina ya pensando qué iba a decir. Sabía que iba a ser un lunes muy difícil. Cuando entró, descubrió que su padre ya se había ido a trabajar; su madre no se lo había dicho, pero no le extrañó, porque era lo habitual en su casa. Mientras se comía una tostada, su madre dijo muy despacio:

Dos años… Parece que fue ayer.

Se refería a los dos años que habían pasado desde la muerte de su hermana, Alyssa. Mientras leía el periódico en el iPad, dijo:

Tomás, cuando termine el insti, vuelve a casa directamente. Parece que los incendios siguen…

El chico había quedado con su mejor amigo, Andrés, y cualquier otro día se lo habría discutido a su madre, pero hoy se calló y obedeció. Los incendios estaban lejos, pero ya se veía el humo en el aire y el olor asfixiante también se sentía y se olía. Su madre fue a ducharse y dejó a Tomás en la cocina. Estaba pensando en cómo su vida había cambiado desde la muerte de Alyssa. Su padre siempre trabajaba y su madre, aunque estaba allí en persona, en realidad, estaba tan lejos como la luna. Y todo por culpa de los incendios que venían tan rápido, destruían vidas y desaparecían. Pero, ¿qué podía hacer Tomás?

Mientras caminaba al instituto veía todos los coches pasar, la gente dentro parecía robots y, en ese momento, se le ocurrió algo. Sabía que su idea era muy pequeñita y, obviamente, no podría parar el fuego, pero… al menos era algo de lo que seguro su hermana se habría sentido orgullosa.

¡Andrés!, tengo una idea, ¡voy a hacer una campaña para intentar frenar el cambio climático!

¿Por qué? ¿Para qué?

Pues para… ayudar… hacer algo, no sé… ¿Te apuntas?

Mira Tomás, sé que fue culpa de los incendios todo por lo que habéis pasado tú y tu familia, pero ¿qué vas a hacer tú?

Tomás le contó su plan…

-Vale…

Y se echó a reír mientras Tomás sentía como si hubiera recibido una bofetada.

Vale, tío, si quieres gastar tu tiempo en eso… yo no sentenció su amigo Andrés.

Tomás decidió no hacerle más caso, dejarlo pasar, no quería perder a sus amigos. Pero más tarde, en clase mientras oía a sus compañeros hablar del fuego, decidió que con o sin Andrés pondría llevaría a cabo su propósito.

Tenía que ser algo muy sencillo. Pensó que  la gente utiliza su coche muchas veces, cuando no hace falta, por ejemplo para ir del trabajo a la cafetería de al lado, cuando no hay ni siquiera medio kilómetro de distancia. Decidió proponer un reto: quien no utilizase el coche en toda la semana, tendría el café gratis. Eso era algo muy fácil y por eso sería efectivo.

Cuando volvió a casa le contó el proyecto a su padre.

¿Sabes qué?, es un muy buen plan porque es algo muy sencillo que todo el mundo puede hacer. 

Y allá que se fue Tomás  corriendo  a la cafetería a pedir su colaboración para convencer a la gente a base de cafés y se sintió más o menos bien por primera vez ese día.

A la mañana siguiente, cuando terminó el instituto se fue a la cafetería y vio un poster enorme en la pared.  ‘CAFÉ GRATIS PARA CAMINANTES’. Qué orgulloso se sentía…

Por una vez todo parecía ir bien, hasta que una mañana, mientras la profesora de Física nos explicaba que todos somos moléculas, la conserje le sacó para contarle que su madre estaba en el hospital por no sé qué de una depresión. Tomás no entendía nada.

Unos días después Tomás decidió convencer a su padre y marcharse todos a pasar unos días a un pueblo fuera de la ciudad en plena naturaleza y, allí,  después de mucho tiempo, por primera vez vio a su madre reír.

Había abandonado su campaña por un buen motivo, su madre lo necesitaba. Pero, fíjate que, cuando volvió a la ciudad, descubrió que Andrés estaba controlando y ayudando en su labor como activista y todos los días iba a la cafetería a controlar el número de coches que ya no aparcaban y el número de cafés gratis que se servían.

Bueno tío, me lo he pensado… reconozco que fue una buena idea. Me lo estoy pasando genial. Y los dos se echaron a reír, juntos.

Unos meses después, Tomás y su familia se mudaron definitivamente a aquel pueblo que tan feliz hacía a su madre. Él sabía que allí iban a estar bien. 

Sí, Alyssa, todo irá  bien.

 

AYUDA, RECICLA, VIVE
Joel Barrientos Marcote.  

El 2 de febrero de 2007, un chico llamado Carlos Lozano estaba buscando información sobre el cambio climático para un trabajo del instituto. No le apetecía hacer esa tarea, pero al rato de leer y leer información sobre ello, comenzó a interesarse por las acciones que se pueden llevar a cabo para reducir el impacto del cambio climático.

Carlos decidió ese mismo día, por qué no,  cambiar sus hábitos: comenzaría utilizando el transporte público en lugar de pedirle sus padres que fueran a recogerle a todos los sitios; se pondría a reciclar y, ¡hasta plantaría un árbol!

Su activismo se fue acentuando y pronto inició una campaña entre sus compañeros  ayudado también por los profesores para revertir los efectos del calentamiento global, concienciando a los estudiantes de la importancia de reciclar, entre otras cosas.

Años después,  inició sus estudios para  convertirse en  un mega  científico en la Universidad de Biología. Allí, pensó aprenderé mucho sobre plantas y animales y cómo y qué hacer para conservarlas.  

Al acabar la carrera, lo primero que hizo fue fundar una organización llamada ‘Clima A’, orientada a mejorar la vida del planeta.

Al principio estaba solo, pero poco a poco empezó a dar charlas, conferencias y actividades que implicasen a todo el que quisiese para recoger residuos por lugares ensuciados y/o contaminados. Su mensaje y su labor comenzó a expandirse rápidamente por todo el mundo. La Tierra, inesperadamente, parecía estar en su mejor momento. ¿Por qué no iba a ser verdad lo que un día soñaron? Claro que sí: reciclaje, energías renovables, ahorro energético, vehículos eléctricos, aumento del transporte público… El mundo, de verdad había adquirido cordura y él había ayudado a que eso fuera así.

Carlos, precavido, siguió su labor como activista dando charlas allí donde era requerido. El mundo iba bien, cada vez eran más y más. Pero siempre había grupos desinteresados, descuidados y desconfiados que necesitaban información para convencerse de que el mundo necesitaba también su ayuda. Bajo el lema ‘Ayuda, recicla, vive’, Carlos había conseguido que lo que en principio tan solo era un sueño, gracias a la colaboración de tanta gente, hoy era un maravillosa realidad.

 

LA SOLUCIÓN SOMOS NOSOTROS
Darío Sánchez Gómez. 

Los informes actuales nos están avisando de las consecuencias devastadoras del cambio climático, debido entre otras cosas a la dependencia que tenemos de los combustibles fósiles y a las emisiones de gases de efecto invernadero. Las principales consecuencias que acarrean son el alarmante aumento de las temperaturas en todo el mundo y la crecida del nivel del mar por el deshielo de la cada vez más calurosa Antártida.

Estos problemas están generando  también una mayor concienciación en la sociedad, especialmente entre la juventud: más de la mitad de los jóvenes de hoy en día muestran interés por el medio ambiente y dos de cada cuatro se sienten preocupados por la extinción de diferentes especies y sus hábitats. enfrentándose eso sí, a diferentes barreras que les frenan en sus acciones, económicas a veces y otras simplemente que se ven solos en la lucha y se desmoralizan.

Francisco Vera, un joven colombiano dedicado a conservar o a mejorar el planeta es fundador de ‘Guardianes por la vida’, una asociación infantil que, poco a poco, ya cuenta con una gran números de participantes y que promueve la defensa del medio ambiente y acciones para mitigar los efectos del cambio climático. Además, es embajador de la UE en Colombia y autor de ‘Qué es el cambio climático’, un libro que ayuda a la gente a concienciarse de la lucha ecologista. Francisco piensa que los niños son los más expertos para hablar de cambio climático y que representan el factor humano esencial que puede actuar para mejorar el planeta, porque “son los que más sufren. En ese sentido, creo que los niños son una parte esencial en este papel de actuar por el planeta”.

Aparte de Francisco Vera, hay muchísimos activistas implicados en la protección medioambiental repartidos por todo el mundo: Greta, Vanesa Nakate, Leonela Moncayo, Lucas Barrero… jóvenes que, como tú o como yo, han decidido que la Tierra nos necesita y que ya es hora de SALVARLA.