Llegados a la efeméride del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en las aulas del IES Valle de Camargo hemos dedicado un tiempo a analizar los discursos machistas de las redes, partiendo del anuncio del Ministerio de Igualdad: ‘Mujeres de alto valor. No dejaremos que el pasado avance’. La conclusión fue tajante: quien impugna el feminismo está impugnando los más básicos derechos humanos. El resultado del trabajo realizado ha sido la elaboración de artículos de opinión. Recogemos una muestra de los realizados por el alumnado de 1º de Bachillerato.

En las aulas de 1º de Bachillerato partimos de textos fácilmente accesibles. Por un lado, nos enfrentamos al análisis del lema que propone la ONU en 2026: ‘Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas‘. Por otro, al estudio detallado, tanto de las palabras como de la estructura y las imágenes, del anuncio que este año ha divulgado por todos los medios, el Ministerio de Igualdad: ‘Mujeres de alto valor. No dejaremos que el pasado avance’.

El resultado del análisis de estos eslóganes, así como del discurso negacionista del feminismo que se está instalando, sobre todo, en las redes sociales y que va calando en algunas mentes de varones jóvenes, ha constituido la base de nuestra reflexión: quien impugna el feminismo está impugnando los más básicos derechos humanos; se empieza por el antifeminismo y se continúa con el discurso racista y xenófobo, homófobo y demás que consagran las diferencias entre seres humanos en vez de luchar por aquello que nos une.

8M, POR Y PARA LA IGUALDAD
Por Martina Berzosa, Natalia Herreros y Claudia Pereira.  

El Ministerio de igualdad publicó este marzo de 2026 una campaña con motivo del 8M, titulada ‘Mujeres de alto valor. No dejemos que el pasado avance’, una guía basada en discursos machistas en redes en el 2025, que indican cómo debe comportarse una mujer de “alto valor”.

Los creadores del término, hombres inseguros, necesitados de aprobación externa constante y con una débil autoestima, exigen un modelo de mujer fundado en estándares tradicionales del patriarcado. Lo primero que buscan estos hombres es una mujer de apariencia siempre perfecta: que vaya siempre bien vestida (“hasta para ir al supermercado”), pero sin llamar la atención. En segundo lugar, quieren una mujer femenina, agradable, familiar y emocionalmente receptiva, es decir, buscan una mujer subyugada. Y, finalmente, exigen un perfil de mujer exclusivo, que sea consciente de que lo que es fácil de conseguir carece de valor.

Afortunadamente, los defensores de dicho término son una minoría, pues, a pesar de todo, cada vez hay más hombres críticos que reflexionan sobre su libertad y sus privilegios, los mandatos de género y la tradición, para conocer la situación y comprometerse para mejorarla. Así, reivindican la igualdad de derechos y oportunidades, con el objetivo de vencer el estereotipo de mujer de “alto valor”: pura, sumisa y fiel.

A veces da la sensación de que, como sociedad, hemos decidido que la igualdad ya es una etapa pasada, algo que se consiguió hace tiempo y de lo que ya no hace falta hablar, pero entonces llega una campaña como la del Ministerio de Igualdad (‘Mujeres de alto valor’) y nos da un golpe de realidad. El vídeo no busca ser cómodo ni amable; lo que pretende es sacarnos de esa zona de confort donde el machismo se ha vuelto invisible a fuerza de repetirse en situaciones que todos consideramos «normales».

Lo que más nos ha hecho pensar como grupo es que el anuncio no habla de leyes o de grandes conceptos abstractos, sino de lo cotidiano. A través de esas escenas del día a día, se destapan actitudes que muchas veces dejamos pasar para evitar situaciones desagradables o porque, simplemente, las tenemos integradas. La tesis central es clara: los derechos que hemos conseguido son fundamentales, pero de poco sirven si los estereotipos y los prejuicios siguen dictando cómo nos tratamos en el trabajo, en casa o cuando salimos de fiesta.

No se trata solo de señalar lo que está mal, sino de entender que estas conductas no pertenecen al siglo pasado, siguen aquí, camufladas en comentarios, en la carga mental que asumen las mujeres o en el silencio de muchos hombres que prefieren no decir nada ante un comentario fuera de lugar. La técnica del vídeo, directa y realista, busca precisamente eso: que nos veamos reflejadas y que nos sintamos interpeladas invitando a una reflexión seria.

Nuestra conclusión es que la igualdad no es una meta a la que ya hayamos llegado y nos podamos sentar a descansar y disfrutar de lo conseguido. Es un proceso que requiere que cada ciudadana y cada ciudadano, y no solo las instituciones, demos un paso al frente. Si no somos capaces de cuestionar nuestras propias actitudes y de educar en el respeto real, el futuro correcto que todos decimos desear seguirá siendo solo una buena intención en un papel. Al final, el cambio empieza cuando dejamos de normalizar lo que, por justicia, no debería ser normal.

Y, desgraciadamente, 2026 y sus cifras de violencia de género (catorce mujeres asesinadas y tres menores víctimas de violencia vicaria, al margen de otros feminicidios) nos recuerda de la forma más brutal en qué punto todavía estamos.

 CONCLUSIONES

    • El machismo actual no siempre tiene que ser violento o evidente, muchas veces se esconde en el silencio.
    • Los estereotipos se aprenden desde la infancia.
    • La educación es clave para cambiar la sociedad: importancia de los modelos de conducta en las familias.
    • Las campañas, la reflexión y la concienciación deben de llegar a escuela e institutos.
    • Educar en el respeto ayuda a evitar desigualdades.
    • La igualdad real requiere del compromiso de todos.

 

NO DEJAREMOS QUE EL PASADO AVANCE
Por Lucas García del Moral, Adrián López, Enrique Muñoz, Ángela de Paz, Nicolás Saiz.  

Debemos acabar con los modelos de mujer ideal y eliminar cualquier término denigrante que pueda ir en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde una perspectiva legal es cierto que las mujeres en la actualidad han conseguido la igualdad frente los hombres, pero hoy en día las diferencias residen en las relaciones personales. En muchas ocasiones, las mujeres a pesar de haber luchado por la igualdad se encuentran en el ámbito doméstico con un trato que las discrimina respecto a los hombres. Es impensable que algunos solo aclamen la idea de mujer que presenta rasgos que ellos mismos imponen, rasgos estereotipados y características desiguales, solo así las mujeres pueden tener verdadero valor. Parece importante mencionar lo que no se tiene en cuenta cuando se calcula el “valor” de las mujeres; circunstancias que para los autores del concepto no son tan significativas como lo puede ser la inteligencia y los estudios o la autonomía.

En fin, cuando parece que la humanidad progresa hacia un futuro mejor, aparece algo que hace el camino mucho más borroso, y es que íbamos a quinta marcha, pero hemos ido bajándola, y ahora parece que nos hemos puesto en marcha atrás con dirección a hace un siglo. Tiene pinta de que cuesta ver los beneficios que traen la igualdad y es complicado no perder la esperanza viendo la dirección que se está tomando, pero lo único que podemos hacer es continuar negando aquellos discursos y seguir luchando por la total igualdad.

 

LOS NUEVOS 50’s: EL PASADO NO DEBE VOLVER
Por Alejandro Llamazares, Nicolás López, Patricia Moga, Isabel Rivera y Hugo Rodríguez.  

La igualdad entre hombres y mujeres ha avanzado con el paso del tiempo, pero todavía existen desigualdades, estereotipos y situaciones de violencia que afectan a muchas mujeres. Por eso el 8 de marzo sigue siendo una fecha importante para reflexionar, visibilizar estos problemas y reivindicar derechos.

No obstante, últimamente se están se están reeditando comentarios que se hacían a las mujeres en nuestro país durante la dictadura. Esos comentarios que nuestras abuelas y sus predecesoras tuvieron que escuchar, cuando los logros feministas de la República (el derecho al voto, el divorcio…) se habían perdido y así fue durante un largo periodo, hasta la vuelta de la democracia, a partir de 1978.

Las mujeres han luchado mucho históricamente para que hoy podamos tener los derechos que tenemos y podamos estudiar y trabajar, además sin la necesidad existencial de ser la única persona responsable de la casa, del bienestar del marido y de los hijos. Estas conquistas de derechos no se pueden dejar de lado solo porque haya algunos hombres que lo pidan. Disfrutamos todas y todos de ellos gracias a años de lucha y el sufrimiento de muchas mujeres que nos precedieron y unos pocos hombres solidarios, ¿en serio queremos que nuestra lucha no haya servido para generaciones posteriores?

El vídeo del Ministerio de Igualdad nos invita precisamente a pensar sobre esta realidad. En él se muestra cómo algunos discursos actuales en redes sociales intentan recuperar ideas del pasado y parecen retroceder a una mentalidad propia de los años 50, basada en roles rígidos y estereotipos de género. Ante esta situación, es fundamental recordar que los avances en igualdad no deben darse por garantizados, que nada está consolidado para siempre y que vivimos en un momento histórico preocupante en cuanto se observa una reacción furibunda en todo aquello que represente igualdad y derechos.

En Estados Unidos se han puesto de moda las “tradwives”[1] que son mujeres que se quedan en casa limpiando, cocinando, cuidando de los hijos y están preparadas para cuando llegue el marido, como estaban obligadas a hacer las mujeres “tradicionalmente” en la clase media. Esto se está popularizando y haciendo que cada vez más mujeres se queden en casa y más niñas quieran ser así de mayores, aunque todavía ni siquiera tienen edad de pensar qué van a hacer en un futuro. Ahora, se denuncia en la última campaña del Ministerio de Igualdad, el concepto “mujer de alto valor” muestra a una mujer comportándose como en los años cincuenta.

Esta circunstancia es una manifestación más de un peligroso retroceso hacia los estereotipos tradicionales que rebajan a la mujer a un objeto de servicio y deseo, así en este caso, priorizando la apariencia física – como si fuera un privilegio exclusivo –  y la obediencia bajo una falsa apariencia de exclusividad. Es una estrategia neomachista que está inundando las redes sociales y busca imponer de nuevo unos roles de género tradicionales, limitando la autonomía de la mujer y contradiciendo los principios de igualdad y libertad que defiende el feminismo.

Ante esta situación, es fundamental recordar que los avances en igualdad no deben darse por garantizados, que nada está consolidado para siempre y que vivimos en un momento histórico preocupante en cuanto se observa una reacción furibunda en todo aquello que represente igualdad y derechos. El acceso a la educación, al trabajo o a la participación política no siempre fue una realidad, ni se adquirieron fácilmente sino que son el resultado de décadas de esfuerzo y movilización.

Por ello, el mensaje que transmite la actriz Ángela Molina en el vídeo es especialmente significativo: “No dejemos que el pasado avance”. Esta frase nos recuerda que la igualdad debe seguir defendiéndose cada día para evitar que se pierdan los derechos conseguidos.

En definitiva, el 8M no es solo una fecha simbólica, sino una oportunidad para reflexionar como sociedad y seguir trabajando por una igualdad real entre hombres y mujeres.

[1] Neologismo, palabra compuesta, que proviene de los vocablos en lengua inglesa “traditional” y “wives”, mujeres tradicionales.

Cartel de la campaña del Ayuntamiento de Madrid por el 8M.

 

8 DE MARZO, DÍA DE LA IGUALDAD
Por Alba Amigo, Martina Cruz, Carlota Iglesias, Eva Beglet y Álvaro González.

Cada año, el 8 de marzo se recuerda la importancia de la igualdad entre mujeres y hombres. Sin embargo, no se trata de algo que ya esté conseguido, sino de un camino que la sociedad todavía está empezando a recorrer. El Día Internacional de la Mujer no debería ser solo una fecha simbólica en la que mujeres y hombres salen juntos a manifestarse por la equivalencia de sus vidas, sino también un momento para reflexionar sobre qué avances se han logrado y qué aspectos todavía se deben mejorar para conseguir un mundo con las mismas oportunidades para todos.

En el vídeo de la campaña del Ministerio de Igualdad de 2026, se puede observar cómo la mujer se arregla y se viste no para sí misma, sino siguiendo un determinado estereotipo. Se nos muestra lo que para los discursos machistas que corren por redes es una mujer de “alto valor”, es decir, una mujer que cumple con los cánones establecidos desde un estereotipo anticuado; la mujer debe cuidar su belleza sin deben llamar la atención, deben ser femeninas, agradables, familiares y emocionalmente receptivas, sin embargo, estos estándares lejos de beneficiar a la mujer la vuelven vulnerable, haciéndola sentir inferior ya que constantemente se compara con un ideal que para ella no tiene ningún valor, ni alto ni bajo… con este paradigma de mujer nunca ganan ellas… Cuando después se desmaquilla, se cambia de ropa, nos dice que no debemos mostrar al mundo una imagen creada para gustar a los demás, sino para sentirnos bien y aceptarnos tal y como somos, tanto hombres como mujeres.

Aun así, hay ciudadanos (especialmente varones y jóvenes) que piensan que no es necesario reivindicar este día con toda la intensidad y la fuerza de la que la sociedad democrática sea capaz. Mientras continúen existiendo desigualdades, el 8 de marzo debe seguir siendo un momento para protestar y para recordar la necesidad de luchar contra el machismo, los estereotipos y todas las barreras que, de forma consciente todavía existen para la mujer en nuestras sociedades.

Cada 8 de marzo las redes sociales y las calles se inundan de morado, con infografías estéticas y pancartas y, de repente, parece que el mundo entero ha descubierto la importancia de la mitad de la población. Sin embargo, tras la felicitación que algunos hacen como si de un cumpleaños colectivo se tratase, la campaña del Ministerio de Igualdad nos lanza una pregunta que actúa como un jarrón de agua fría: ¿qué estamos celebrando exactamente?

Es muy fácil escudarse en que la Constitución dice que somos iguales, pero simplemente al fijarnos en nuestra cotidianeidad, la realidad nos lleva la contraria. La brecha salarial no es solo un número en el informe del Telediario o de un periódico, sino una barrera invisible que condiciona la independencia de las mujeres. Además, mientras que el cuidado del hogar recaiga plenamente en sus espaldas, hablar de igualdad de oportunidades es, sencillamente, un ejercicio de cinismo.

Por otro lado, resulta imposible aceptar una felicitación el 8 de marzo cuando las estadísticas de violencia machista siguen siendo una herida abierta en nuestra sociedad, y si alguien sigue dudando, revisen las catorce muertes por violencia de género que lleva España en 2026 y los tres menores, víctimas de violencia vicaria.

No basta con cambiar las leyes si no cambiamos las miradas, este día debe servir para que las instituciones pasen las palabras a hechos. Menos lazos morados en la solapa y más inversión en políticas que garanticen la corresponsabilidad real. La igualdad no puede ser un eslogan de un solo día al año, sino una práctica constante que atraviese cada decisión política y cada gesto privado.

Por lo que el 8M debe seguir siendo una grieta en la normalidad que nos obligue a destacar aquello que preferimos ignorar. Solo cuando el género deje de ser un factor determinante en el salario o en la seguridad podremos permitirnos el lujo de la celebración de la igualdad. Hasta entonces, el morado no debe ser un adorno estacional, sino el color de una exigencia de justicia social que no admite demoras o excusas de compromiso. Este símbolo recuerda que la igualdad no es solo una causa de las mujeres, sino una responsabilidad de toda la sociedad. Solo cuando hombres y mujeres tengan realmente las mismas oportunidades y condiciones podremos decir que esta fecha ha cumplido su verdadero objetivo.

 

Más información:

El IES Valle de Camargo es uno de los 36 centros que participan en InterAulas

https://www.igualdad.gob.es/comunicacion/sala-de-prensa/8m-dia-internacional-de-la-mujer/ 

https://lac.unwomen.org/es/stories/noticia/2026/03/8m-2026-editorial

https://interaulas.org/tag/8m/