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Nº 131
REPORTAJES / AZUL Y VERDE
¿Cómo se recicla el plástico?
Por Iulia Alexandra Novac, alumna de 2º de Bachillerato del IES Santa Cruz de Castañeda.

Mira a tu alrededor. Seguro que ves muchas cosas. Ahora fíjate en los materiales de las cosas que te rodean: tela, madera, papel, cartón, metal y… plástico. Bolígrafos de plástico, botellas de plástico, contenedores de plástico… ¿Sabemos lo que cuesta producir ese plástico, los impactos que causa?


Plástico, plástico y más plástico. Lo preferimos ante otros materiales, principalmente porque es más barato. Tomemos una botella de plástico como ejemplo, de cualquier marca que se nos venga a la cabeza. En una tienda, por una botella de 1’5L podemos llegar a pagar 0’50 céntimos. Desde el punto de vista económico, es barata, y por tanto la compramos. Pero desde el punto de vista medioambiental, ¿sabemos en realidad lo que cuesta producir ese plástico?, ¿sabemos los impactos que causa? Y ¿qué pasa con él una vez lo tiramos (como muchas personas siguen haciendo) al contenedor junto a la basura orgánica?

Cualquier objeto que adquirimos, desde una insignificante goma de pelo hasta el coche mejor equipado del mercado, presenta una mochila ecológica. Y no, no es una mochila llena de cosas ecológicas que ayudan al medioambiente. Es el conjunto de materiales y energías movilizados y transformados durante todo el ciclo de vida de un producto, desde su creación, pasando por su uso, hasta que finalmente lo tiramos porque ya no nos sirve, siendo el último paso el más importante.

Tenemos la posibilidad de elegir dónde tiramos nuestros residuos. Sigamos con la botella de plástico e imaginemos que somos ciudadanos responsables y la tiramos al contenedor amarillo. El simple acto de tirarlo a ese contenedor da comienzo al reciclaje de la botella. La botella es llevada a una planta de reciclaje, donde se prensará junto a otras para ocupar menos espacio y formará grandes bloques, los cuales pueden llegar a contener hasta 5.000 unidades de plástico. Tras ello comienza el verdadero proceso de reciclaje, que consiste en varias etapas:
- Las botellas son lavadas, requiriendo por tanto grandes cantidades de agua y detergente que pueden ser reutilizados para reducir dicho gasto. Se eliminan las etiquetas pegadas a las botellas, siendo uno de los materiales más contaminantes.
- Una vez limpias, se secan y se clasifican según el plástico con el cual han sido fabricadas. El más común es el PET (polietileno tereftalato), aunque también las hay de PVC y otros tipos de plástico. En algunas plantas de reciclaje también las separan por colores. Tras la clasificación se trituran, obteniendo pequeños trozos o escamas de plástico.
- Las escamas pasan a un tratamiento con soda cáustica para secarlas y evitar la degradación de una resina especial que poseen, obteniéndose una mezcla de sales y escamas que se filtra y se remueve a altas temperaturas.
- A continuación pasa por un tubo llamado extrusor, en el cual se separarán partículas indeseables de la masa fundida, y después esta cristaliza.
- El material obtenido es refinado para aumentar su resistencia y cualquier contaminante es eliminado, por lo que no recibe ningún tratamiento químico y respeta el medioambiente.
- Por último, obtenemos de nuevo el plástico, que puede utilizarse para fabricar nuevas botellas de plástico u otros productos, además de que es entre un 20 y 30% más barato que un plástico que ha tenido que pasar por todo el proceso de fabricación (extracción del petróleo, síntesis de los polímeros, etc.)

Ahora supongamos que nos da igual dónde tirar la botella y la tiramos al contenedor junto a los residuos orgánicos. La botella será llevada a un vertedero normal. La materia orgánica acabará descomponiéndose, pero ¿y esa botella de plástico? ¿Sabéis lo que tarda? Nada menos que entre 100 y 1000 años, y eso suponiendo que se tire a un vertedero. ¿Qué pasaría si la tiráramos al río o al mar? A simple vista una botella no puede hacer ningún daño, pero la realidad es que sí. Más de 6,4 millones de toneladas de plástico llegan cada año a las profundidades de los océanos. Todo ese plástico provoca la pérdida de biodiversidad y la muerte de miles de ejemplares de diferentes especies; y aunque parezca que no nos afecta, la realidad es que las costas españolas se encuentran entre las más contaminadas, junto a las francesas e italianas.

Todavía no es tarde para actuar. Nunca es tarde para empezar a reciclar y mejorar las condiciones del planeta. Cada ocho cajas de cereales equivalen a un libro, cada 40 botellas de plástico equivalen a un forro polar, y 80 latas de refresco equivalen a una llanta de bicicleta.

En el instituto se realiza una recogida de tapones de botellas, así como de bolígrafos u otros materiales escolares que contengan plástico. Este último proyecto se llama 'TerraCycle', y lo único que hay que hacer es tirar el boli una vez que ya no sirva a las botellas o cajas que hay en varias aulas del instituto (francés, historia, biología…) que tienen el logo de TerraCycle. Los tapones son recogidos en un contenedor rojo que se encuentra cerca de conserjería.

Reciclar puede parecer un acto sin importancia, a pesar de que la tenga y de que aumente cada día. Si todos colaboramos podemos conseguir un planeta más sano y limpio, y muchas especies animales y vegetales, incluso los futuros seres humanos, lo agradecerán. Así que ya sabéis… ¡a reciclar!



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